Es sano hablar de salud por Ginarely Valencia
Día dos del regreso a clases y comenzamos con las carreras para ganarle al reloj.
La pregunta es: ¿cuánta importancia le damos al desayuno y cuánto tiempo le destinamos para que niñas y niños consuman su primer alimento del día?
El desayuno es muy importante porque es lo primero que ingerimos después de un largo periodo de ayuno, además es de donde obtendremos la energía necesaria para arrancar el día. Se estima que el desayuno debe cubrir entre el 20 y el 35 por ciento del total de las necesidades de energía diaria; y si hablamos de las infancias que están en pleno desarrollo, entonces este alimento cobra aún más relevancia.
De acuerdo con la Secretaría de Salud del gobierno federal, en México dos de cada 10 niñas y niños no desayuna, mientras que las y los adolescentes realizan su primera comida hasta aproximadamente las diez de la mañana.
Así que hoy les hablo de tres razones por las que debemos priorizar el desayuno en las infancias y adolescencias:
1. Mejora la función cognitiva: el ayuno prolongado durante la noche produce un descenso gradual de glucosa en sangre y una reducción de la actividad de algunos neurotransmisores en el cerebro, así que el primer alimento del día permite abastecer de energía al organismo, lo que permitirá mejorar la concentración, la memoria y el aprendizaje, por lo tanto habrá un mayor rendimiento escolar.
2. Un peso corporal más saludable: estudios han demostrado que las y los niños que no tienen el hábito de desayunar tienen más probabilidades de padecer sobrepeso u obesidad, porque el omitir el primer alimento del día les lleva a ingerir alimentos poco saludables y comerlos en exceso porque suelen tener más hambre a media mañana.
El desayuno activa el metabolismo de las y los niños, lo que significa que su cuerpo comienza a quemar calorías.
1. Mejora el estado de ánimo: las niñas y niños que desayunan suelen presentar menor irritabilidad, lidiar mejor con la frustración y muestran un comportamiento más tranquilo. Además le permite tener mayor motivación e interés por realizar las actividades diarias. Recordemos que alimentos son los que permiten que la microbiota intestinal produzca neurotransmisores y señales químicas que regulan directamente las emociones y el estado de ánimo a través del eje intestino-cerebro. Así que el desayuno se verá reflejado en la salud mental de las infancias.
Este inicio del nuevo ciclo escolar puede ser una oportunidad para “empezar de cero” para implementar nuevos hábitos alimenticios que beneficien a las infancias y a las adolescencias, insistir en que están en una etapa fundamental de su desarrollo y crecimiento, no solo físico, sino cognitivo y mental.
Mamás y papás apostar por una alimentación saludable es el mejor legado que pueden dejarles, así que hacer tiempo para destinar el tiempo necesario al desayuno.