EL BROTE DE CICLOSPORIASIS

Ginarely Valencia

EL BROTE DE CICLOSPORIASIS

Es sano hablar de salud por Ginarely Valencia



Es evidente que existe preocupación por el brote de ciclosporiasis en el país vecino del norte, donde se reportan más de mil 600 casos confirmados y más de cinco mil casos sospechosos en 34 estados, principalmente en Kentucky, Michigan, Ohio y Virginia Occidental.

Aunque no se han registrado casos en México, este lunes 20 de julio, la Secretaría de Salud federal reiteró el aviso preventivo de viaje para las personas que se desplazarán a Estados Unidos en próximos días, para evitar contraer esta infección intestinal que se transmite principalmente al consumir agua o alimentos contaminados con el parásito Cyclospora cayetanensis.

Las autoridades sanitarias de Estados Unidos aún no identifican con precisión la fuente biológica original, aunque el estado de Michigan -que reporta el mayor número de infecciones- informó que la lechuga o las ensaladas verdes podrían ser las culpables, incluso este fin de semana se responsabilizó a la empresa mexicana Taylor Farms que produce lechugas en Guanajuato de ser la responsable, sin embargo este lunes 20 de julio, la Agencia para la Administración y Control de Alimentos (FDA) señaló que el análisis de los productos dio un falso positivo al parásito Cyclospora. Así que aún no hay certezas del origen del brote de esta enfermedad.

La ciclosporiasis puede provocar diarrea, pérdida del apetito, cólicos abdominales, gases, náuseas, fatiga, vómito y fiebre. Los síntomas pueden aparecer desde dos días hasta más de dos semanas después de la exposición; incluso, algunas personas pueden estar infectadas sin presentar malestares.

El síntoma característico es la diarrea acuosa, o lo que popularmente se ha llamado como diarrea explosiva, que ocurre cuando el parásito invade las células del intestino y ocasiona una inflamación que impide absorber agua y nutrientes, obligando al organismo a expulsar el exceso de líquido al identificar una amenaza. La mayoría de las personas afectadas no requiere tratamiento pero necesita estar bajo vigilancia para evitar complicaciones por la deshidratación que se genera. La enfermedad puede durar semanas, e incluso, meses.

Un aspecto positivo es que, a diferencia de otros patógenos gastrointestinales, Cyclospora no se transmite directamente de persona a persona. Y aunque el parásito se elimina del organismo a través de las heces, éste necesita entre 7 y 14 días en el ambiente para madurar y volverse contagioso.

El actual brote de ciclosporiasis en Estados Unidos es el mayor registrado hasta el momento. De acuerdo con la revista científica Foods en las últimas dos décadas, los registros de esta enfermedad estuvieron vinculados de manera recurrente al consumo de frutas y verduras frescas difíciles de limpiar y que se comen crudas, como frambuesas, albahaca, cilantro y lechuga.

El estudio destaca que la globalización alimentaria y el auge de los viajes internacionales han elevado el riesgo de exposición en áreas no endémicas. En los últimos 20 años, la mayoría de los brotes en Estados Unidos y Canadá se vincularon con alimentos importados de zonas donde la ciclosporiasis es endémica, principalmente regiones tropicales y subtropicales de América Latina, Asia y África.

Mientras se sigue investigando el origen de este brote, debemos reflexionar sobre nuestros hábitos y como implementar acciones para prevenir esta y otras enfermedades gastrointestinales, que muchas de éstas están vinculadas con la higiene en el manejo y consumo de agua y alimentos.

Las autoridades de salud hacen cuatro recomendaciones a la población:


1. Lavar correctamente frutas y verduras: emplear agua potable, usar desinfectantes de grado alimenticio avalados por las autoridades, separar las hojas y/o tallos de verduras de hojas verdes como lechugas, espinacas, cilantro, perejil, apio, etc.

2. Cocinar los alimentos cuando sea posible: el calor destruye los parásitos, así que privilegiar cocer las verduras para reducir riesgos.

3. Lavarse correctamente las manos: antes de cocinar, antes de comer y después de ir al baño.

Los especialistas recuerdan que el gel antibacterial no sustituye el lavado con agua y jabón, ya que los desinfectantes a base de alcohol no eliminan eficazmente los parásitos.

1. Consumir agua segura: preferir agua embotellada y evitar consumir hielo de origen desconocido.