EL COMPLEJO DILEMA DEL PRIMER MINISTRO MARK CARNEY Y SU DIFICIL RELACIÓN CON DONALD TRUMP

Cynthia Valeriano

EL COMPLEJO DILEMA DEL PRIMER MINISTRO MARK CARNEY Y SU DIFICIL RELACIÓN CON DONALD TRUMP

Perspectivas por Cynthia Valeriano


 


Nadie quiere estar en los zapatos de Mark Carney en estos momentos, el Primer Ministro canadiense que ordeno la suspensión de la negociación bilateral con Estados Unidos y le pidió tajantemente a su equipo negociador, regresar de inmediato a Ottawa para anunciar la suspensión del proceso debido a una pérdida de confianza en la mesa del gobierno norteamericano, al intentar introducir medidas consideradas como “injustas y perjudiciales para la economía canadiense”, atentar contra su soberanía, imponer nuevas reglas a la economía digital y afectar los acuerdos de intercambio comercial.


No es la primera vez que se enrarece el clima a partir de la crispación de los ánimos de ambos lados de la negociación, en febrero del 2025, tras el anuncio del cambio radical en la política comercial por Donald Trump, el gobierno canadiense optó por la implementación de aranceles espejo a bienes sensibles para la economía norteamericana, valorada en 155 mil millones de dólares, principalmente sobre bienes industriales como el acero, aluminio y componentes automotrices y bienes de consumo como alimentos procesados, electrodomésticos, calzado, ropa, jugos de frutas, así como bebidas alcohólicas (cerveza, vino y bourbon). Se habla de una lista de cerca de 700 bienes afectados por estas medidas.


Dentro de la teoría de la negociación comercial, existe un recurso conocido como Tif for Tat, “ojo por ojo”, suele plantearse una situación en la que el oponente (el contrario en una negociación), adopta una postura de "halcón" (agresiva, inflexible y de suma cero), la teoría demuestra que responder con la misma firmeza es la única forma de evitar la explotación y forzar la cooperación a largo plazo. Esta es la receta aplicada por Canadá, no achicarse, medir fuerzas con Estados Unidos y con medidas reciprocas, obligarlo a sentarse a la mesa con una actitud más conciliadora.


Sin embargo, hoy tenemos información que no teníamos hace un año, que muestra los resultados para Canadá de esta decisión que intenta replicar una vez más, pero sin el factor sorpresa que pudo ser tan efectivo la primera vez para regresar a la negociación.

Los desajustes comerciales, impactaron negativamente a ambas economías, sin embargo, a inicios del 2025, Canadá tenía una proyección de crecimiento económico del Fondo Monetario Internacional de entre 1.6 y 1.9%, pero la menor demanda de bienes canadienses en Estados Unidos y la parálisis en las inversiones privadas debido a la incertidumbre comercial, llevaron a su economía a registrar dos trimestres consecutivos de contracción económica, entrando formalmente en una recesión técnica en el transcurso del año. A pesar de lo anterior, cerró el año con un crecimiento de 1.7.


La economía se sostuvo gracias al consumo y a un mayor gasto público de más de 50 mil millones de dólares canadienses destinados a obras públicas provinciales y comunitarias, aceleración de partidas presupuestarias en seguridad, entre otras acciones, en un agresivo plan de expansión económica para contrarrestar la parálisis que llevó el déficit fiscal nacional hasta alcanzar los 78,300 millones de dólares canadienses al cierre del año, llevando su deuda a 43.3% del PIB.


En lo laboral, sectores altamente dependientes de la relación fronteriza sufrieron las peores consecuencias, el sector automotriz y manufactura (principalmente en Ontario y Quebec), tuvieron que recortar turnos o pausar operaciones debido al encarecimiento de los componentes que cruzan la frontera, lo anterior contrajo el empleo y el desempleo escaló hasta el 7.1%, lo que implicó activar mecanismos de contención con apoyos sociales.


En cuanto a la inflación, la decisión de aplicar medidas de respuesta equivalentes provocó un repunte de la inflación en ambos lados de la frontera, elevando el precio final de múltiples bienes de consumo, herramientas industriales y alimentos hasta el 2.64%, considerando que la meta de inflación del Banco de Canadá es del 2%, pero con inflaciones diferenciadas en alimentos y bebidas de más del 3.5%, vivienda de 3% o bienes duraderos de 3.2%.


Esta compleja relación comercial, si bien tuvo sus pausas y matices, entró en una nueva fase de tensiones, desde que el 16 de enero del 2026, el primer ministro canadiense, Mark Carney, selló una alianza bilateral con Beijing en un viaje oficial a China, para flexibilizar los aranceles impuestos a la industria automotriz del país asiático, a manera de represalia económica contra Estados Unidos bajo una falsa narrativa de reducir su dependencia del mercado estadounidense.


Pero la verdadera razón, fue que China había colocado aranceles devastadores del 84% a la semilla de canola canadiense, por lo que disminuir los aranceles a China permitió reactivar sus exportaciones agrícolas, así como atraer inversiones directas para construir líneas de ensamblaje dentro de su territorio.


Para Trump, el movimiento de Canadá fue calificado como una "puerta trasera" letal para la entrada de subsidios y tecnología de China en la cadena de suministro integrada de Norteamérica, vulnerando directamente el espíritu proteccionista del tratado comercial regional, por lo que la respuesta no se hizo esperar con una mayor presión arancelaria.
Si bien, se ha mantenido abierta la posibilidad de alcanzar un acuerdo trilateral, la estrategia de negociar por separado de Estados Unidos evita que las contrapartes sumen fuerzas y puedan representar un contrapeso con el que es difícil obtener una ganancia sin tener que sacrificar o ceder, algo que para Trump es impensable.


Tras las recientes diferencias y los anuncios de cada lado de recrudecer la guerra comercial con nuevos aranceles que amenazan el comercio regional, Carney se encuentra entre la espada y la pared. Por un lado, sabe que no puede perder esta alianza, no solo por el grado de integración sino por el volumen del mercado que afectará a miles de PyMES canadienses y más de 2.5 millones de empleos directamente vinculados con el TMEC, sino por una cuestión de vida o muerte política.


Este es uno de los aspectos más complejos del proceso de negociación que Trump ha sabido aprovechar para obtener lo que quiere en la mesa, y es que, dos de las provincias mas importantes para sostener el gobierno canadiense son Ontario y Quebec, ya que concentran casi el 60% de los asientos de la Cámara de los Comunes. Ningún primer ministro en Canadá puede mantenerse en el poder sin el respaldo de estas dos provincias, por lo que el tipo de bienes y el daño impuesto por Estados Unidos, es estratégico en lo económico pero demoledor en lo político, si Carney, como líder del partido liberal, permite que los aranceles de Trump destruyan el empleo en estas regiones, destruiría su credibilidad económica ante los sindicatos y la clase trabajadora, volcando los votos hacia la oposición conservadora.


Por eso peticiones como forzar a Canadá a eliminar las leyes de visibilidad de contenido en francés de las etiquetas de bienes de consumo, es un suicidio político para el Partido Liberal, pero por otro lado, de no volver a la mesa, provocaría un incremento en las cifras de desempleo, cierres de empresas y traslado de negocios a Estados Unidos para evadir los aranceles.


Hoy sabemos que Estados Unidos reaccionará con mayor fuerza ante las amenazas de Carney de elevar los impuestos a las importaciones a partir de septiembre, con lo que podemos concluir de forma muy rápida que sin importar que decisión tome su gobierno, no ganará en ninguna.