EL ENVEJECIMIENTO POBLACIONAL ES UNA REALIDAD Y ES UNO DE LOS GRANDES DESAFÍOS DEL SIGLO XXI.

Ginarely Valencia

EL ENVEJECIMIENTO POBLACIONAL ES UNA REALIDAD Y ES UNO DE LOS GRANDES DESAFÍOS DEL SIGLO XXI.

Opinión y análisis de Ginarely Valencia



Los avances de la ciencia médica y el desarrollo de la tecnología para la atención de diferentes padecimientos han permitido que las personas vivamos más que las generaciones pasadas. Esto sin duda es algo positivo, sin embargo, todos los países se enfrentan a retos importantes para garantizar que sus sistemas de salud y de asistencia social estén preparados para afrontar ese cambio demográfico.


De acuerdo con proyecciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2030, una de cada seis personas en el mundo tendrá 60 años o más. Ese grupo poblacional pasará de mil millones en 2020 a mil 400 millones en 2030.


México vive una etapa decisiva en su historia demográfica. Tras décadas de la aplicación de programas de vacunación y planificación familiar, se muestra un descenso en la fecundidad y la mortalidad de la población, pero sin el desarrollo social y económico esperado. Peor aún, sin la implementación de políticas públicas que atiendan la salud de las personas mayores de 60 años.


En las últimas seis décadas, el país ha experimentado un envejecimiento poblacional acelerado. De acuerdo con el Consejo Nacional de Población (CONAPO) la esperanza de vida en 1950 era de 47.7 años para mujeres y de 44.9 para hombres, actualmente es de 79.2 y 72.7, respectivamente. Y las estimaciones son que para 2070 será de 86.3 años para mujeres y 80 años para hombres.


Visto de otra manera, en 1950 menos del 5 por ciento del total de la población tenía 60 años o más, y se estima que para 2070 uno de cada tres habitantes del país será una persona adulta mayor, es decir, el 30 por ciento.


Esto representa un contraste importante porque el aumento de la esperanza de vida no va de la mano con la mejora de la salud de la población, ya que muchas veces esta etapa de la vida se caracteriza por años vividos con dificultades a consecuencia de alguna enfermedad o discapacidad.


Así lo muestra la Encuesta Nacional sobre Salud y Envejecimiento en México (ENASEM) 2024, ya que más de la mitad de las mujeres mayores de 60 años fueron diagnosticadas con hipertensión, es decir el el 56.2 por ciento, mientras que para los hombres corresponde el 40.6 por ciento. En cuanto a la diabetes, casi el 30 por ciento de las mujeres la padece y el 25 por ciento de los hombres.
Ambas enfermedades crónico degenerativas representan un problema de salud pública y han tenido un incremento constante en las últimas dos décadas.


En este contexto, es evidente que el modelo de atención para las personas adultas mayores está orientado a reparar el daño más que a la prevención.


Si bien, el envejecimiento desde un punto de vista biológico, conlleva a un descenso gradual de las capacidades físicas y mentales y a un mayor riesgo de contraer una enfermedad, se deben impulsar programas y esquemas de prevención y promoción de un estilo de vida saludable desde edades tempranas.


Se debe promover un modelo orientado al cuidado a la salud que contemple acciones como impulsar la actividad física para prevenir la pérdida de movilidad; fomentar una dieta saludable para evitar enfermedades que pueden causar discapacidad, como la diabetes o la hipertensión; así como fomentar prácticas seguras para evitar lesiones producto de caídas en personas mayores.


Una respuesta de salud pública al envejecimiento también debe contemplar entornos propicios, tanto físicos como sociales, para que las personas adultas mayores puedan llevar a cabo las actividades que son importantes para ellas. La disponibilidad de viviendas, colonias y transportes públicos seguros y accesibles, así como de lugares por los que sea fácil caminar, son ejemplos de entornos propicios.


Hablamos de este tema porque cada 11 de julio se conmemora el Día Mundial de la Población, una fecha propicia para reflexionar sobre las tendencias demográficas pero también porque la ONU declaró el periodo 2021-2030 como la Década del Envejecimiento Saludable.


Y como vemos las proyecciones anticipan que el envejecimiento demográfico será sostenido y acelerado en las próximas décadas. Por ello, resulta indispensable implementar políticas públicas que garanticen el bienestar y la salud de las personas adultas mayores, incrementando no solo la esperanza de vida, sino la esperanza de vida saludable con una perspectiva de equidad de género, que permita que tanto mujeres como hombres envejezcan con dignidad, igualdad y bienestar a lo largo de todo su curso de vida.


Como sociedad debemos erradicar el estereotipo de que las personas mayores son frágiles o dependientes y que constituyen una carga para la sociedad, ya que muchas veces genera discriminación. No se debe temer a la vejez, sino aceptar y prepararse para vivir esta etapa con plenitud. El verdadero desafío de las políticas públicas no es administrar el envejecimiento poblacional sino dignificarlo. Vivir más años no debe ser una amenaza, sino una conquista colectiva, siempre y cuando esté acompañada de derechos y acceso universal a la salud.