Recuerdo que trabajaba en El Financiero. Al informe del Presidente îbamos varios, de cada fuente, para reportear lo que dijeran de nuestro tema. Éramos, no les miento, cientos de reporteros acreditados que invadíamos espacios de prensa, pasillos y hasta curules del Congreso para atestiguar reacciones y hacer entrevistas.
Como dato curioso, el primer informe que se transmitió por televisión ocurrió en 1950. Fue el cuarto de Miguel Alemán. De hecho, fue la primera transmisión "en vivo" en la televisión mexicana. Los presidentes acudían al Congreso a leer un larguisimo informe de más de 3 horas. Sólo Calderón dirigió un mensaje e hizo llegar su informe al Congreso. Así ocurre ahora.
Al final, el presidente salia como torero triunfante después de matar al toro, y en el vehículo oficial se dirigía a Los Pinos entre aplausos y confeti, mostrando el saludo de corto, corto, largo, largo.
Era el "Día del Presidente", con miles de fotografías, aplausos y "besamanos" interminables. Una anécdota fue que, Miguel de la Madrid rentó en su totalidad el hotel Presidente, en Polanco, completito, para periodistas, directores de medios y gobernadores. De ese tamaño era el derroche.
Algo que hizo el gobierno para justificar sus triunfos y que le salió "el tiro por la culata", fue que le abrió espacio a nuevos partidos que interpelaban a gritos al mandatario. Por ejemplo, acusaron a Obregón por designar como sustituto a Calles y al propio Calles, por el asesinato de Obregón; a Díaz Ordaz lo increparon por la matanza del 2 de octubre; a López Portillo por el desastre económico, y a Salinas, por los asesinatos de Colosio y el cardenal Posadas.
Todo evoluciona porque en política, decia Salinas, "hay que avanzar, si no, ni los veo, ni los oigo".
Esta semana fuimos testigos del segundo informe de la presidenta Claudia Sheinbaum. Llegaron muchos políticos en grandes camionetas de lujo blindadas, y hubo notorias ausencias como Adán Augusto, Andy López, Fernández Noroña, Maru Campos y el mismísimo expresidente Andrés Manuel. Tampoco fueron mandatarios de otros países.
En mi personal opinión: Fue muy austero e ideológico, reprochó al pasado y colocó el sello de la transformación en sus acciones, pero fue también digno y plausible, marcando como prioridad la soberanía y negando rompimientos. Aunque no hayan ido. Me atrevería a decir que, incluso, logró mantener su popularidad y encaminar, a su favor, la política electoral del año entrante. Mi X