Circo y ¿Vacunas?

Ricardo
Joya

Circo y ¿Vacunas?

19/01/2021
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Panem et circenses (pan y circo) es una expresión latina que se originó en Roma, a finales del siglo I y comienzos del siglo II, gracias a las sátiras del poeta Juvenal, que la empleó para criticar la actitud del pueblo romano y despreciar la decadencia de sus contemporáneos, en virtud de que en aquella época los políticos romanos diseñaron un plan para ganarse el voto de la plebe al distribuir comida barata o regalada y darles entretenimiento. Fue una forma efectiva de acceder al poder.

El emperador romano, Julio César, mandaba distribuir trigo -o venderlo muy barato- a los más pobres y posteriormente, Aureliano (s. III y IV) repartía dos panes gratuitos por día. Veinte siglos después, parece que el modelo no ha desaparecido. Conforme los avances tecnológicos se han incorporado a la política, las maneras de ofrecer el circo, el espectáculo, se han modificado.

Al presidente Andrés Manuel López Obrador se le ha criticado por emplear un lenguaje coloquial y recurrir a expresiones que -dicen algunos- no debería emplear un mandatario; sin embargo, esa manera de comunicar lo hace sentir próximo a una gran parte de la población. Le permite generar la percepción de que es “como nosotros”.

Por ello, los niveles de aprobación en el inicio de su tercer año de gobierno, indican que 64 por ciento de las personas encuestadas tiene “muy buena/buena” opinión del presidente, aunque como gobernante esa opinión disminuye a 50 por ciento. Incluso, al desagregar datos: 57 por ciento lo considera honesto, 52 por ciento lo evalúa con liderazgo, pero en su “capacidad para dar resultados” apenas llega a 37 por ciento. (Financiero, 4 enero 2021).

Y ello se explica -en parte- porque al concentrar la comunicación del gobierno en la figura presidencial y al hablar, bromear e incluso atacar a sus oponentes mediante el sarcasmo, refleja en buena medida lo que somos la mayoría de los mexicanos: burlones, retadores, no respetuosos de la ley, irreverentes ante el poder, y hasta abusivos, pero simpáticos y genuinos. Guste o no, el presidente encarna muchos aspectos del mexicano, pero no quiere decir que los anteriores presidentes no fueran así -algunos eran peores- solo que lo disimulaban.

Si a eso le sumamos que el presidente sabe hacer espectáculo, como ocurrió en “la mañanera” cuando transmitieron la imagen y voz del personaje Benito Bodoque, de la caricatura “Don Gato”… el circo está completo, aunque los resultados sigan pendientes.

Lo delicado es que ahora, para atraer el voto, el “pan” no sólo sean los apoyos sociales, sino las vacunas contra el Covid-19, como lo comunica Morena en sus spots.



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