La Tribu Entera

Ricardo
Joya

La Tribu Entera

06/10/2020
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Como lo compartiste hoy, mi estimado Oscar, “el hombre sabio no puede pensar claramente mientras tenga los puños cerrados”, y parece que ese es el caso de Hugo López-Gatell, subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud del gobierno federal, luego de que ayer se lanzó en contra de los medios periodísticos al señalar que no son profesionales.

Hablando de comunicación, lo sucedido ayer lunes con el subsecretario López-Gatell es ejemplo claro de lo que ocurre cuando las instituciones públicas se equivocan en la elaboración de su mensaje.

En la conferencia para reportar los casos de Covid-19, se dio a conocer un incremento -sin precedentes- de los casos relacionados con la enfermedad al pasar de 3 mil 712 casos a 28 mil 115, y el número de defunciones aumentó 2 mil 789 fallecimientos en 24 horas. El argumento para ese aumento en los números es un cambio en la metodología.

Si el subsecretario y su equipo no previeron lo que ocurriría con las nuevas cifras, quiere decir que no entienden la responsabilidad que deben atender al informar todos los días sobre la evolución de la pandemia, a la cual –insisto- no podemos ni debemos acostumbrarnos, porque hacerlo podría llevarnos a un exceso de confianza.

Pero esa percepción de que lo grave ha pasado, en buena medida es por la narrativa y las acciones realizadas por el gobierno –en distintos niveles- que –como se ha visto ayer- siguen mostrando contradicciones importantes: por un lado se advierte que la pandemia por Covid-19 no ha cesado e incluso que se puede regresar a semáforo rojo, y por otra parte se hacen recomendaciones para el “regreso seguro”, se plantea la forma de “reiniciar operaciones”, de “volver a la normalidad”, y se autorizan actividades productivas y de esparcimiento.

Se ha generado la percepción –riesgosa- de que es “normal” la enfermedad. Así como nos hemos acostumbrado a los homicidios, feminicidios, desapariciones, ejecuciones, actos de corrupción, entre otras disfuncionalidades que ocurren actualmente, estamos normalizando el Covid-19.

Es más fácil que identifiquemos algo que no está bien o normal cuando el mal-estar se produce repentinamente –como ocurrió al inicio de la pandemia en México, entre febrero y marzo de este año-, pero si lo que está mal se acumula poco a poco, “a cuenta gotas”, vamos normalizando lo irregular.

Se ha “normalizado” –aunque sea doloroso para las familias- saber que alguien cercano está contagiado o ha perdido la vida a causa del virus, y en buena medida es por la percepción generada al afirmar que la pandemia se controló.

Es así que evitar más contagios –el propio y el de nuestra familia- sigue siendo una responsabilidad individual. Si no atendemos las recomendaciones y no comprendemos que la enfermedad está activa, lamentablemente habrá más muertes por Covid-19 y eso -de ninguna forma- es “normal”.

Hugo López-Gatell ayer pidió –con cierta ironía- que algún caritativo reportero le avisara al editor de El Financiero que valdría la pena hacer un trabajo periodístico más profesional, pero quien tendría que pensar mejor antes de comunicar, son las autoridades gubernamentales, porque su cambio de metodología ahora hace dudar sobre las cifras que nos han dado, porque –de acuerdo con los especialistas- siempre ha habido más muertes de las que han reportado.

Más valdría que el subsecretario deje de cerrar los puños para que pueda pensar con claridad.
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Ricardo Joya C



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