Autoridades y especialistas cubanos analizan el hallazgo de un material que habría caído del cielo en el barrio La Trocha, municipio de Pilón, en la provincia de Granma, luego de que habitantes reportaran el posible impacto de un meteorito.
El avistamiento habría ocurrido alrededor de las 11:30 horas del 22 de agosto, cuando fue detectada la posible caída de fragmentos en esta zona del sureste de Cuba. El hecho fue difundido inicialmente a través de medios y redes sociales.
Sin embargo, el geólogo Manuel Iturralde Vinent, integrante de la Academia de Ciencias de Cuba, puso en duda que el material corresponda a un meteorito.
De acuerdo con el especialista, citado por la revista Juventud Técnica, los fragmentos presentan características que no serían propias de un objeto procedente del espacio. Entre ellas mencionó su alta porosidad y una estructura compuesta por esferas con espacios entre ellas.
Iturralde Vinent también señaló que el objeto carece de una corteza de fusión, característica que suele presentarse en materiales que atraviesan la atmósfera terrestre. Además, indicó que no se habría identificado un cráter que permita relacionar directamente el material con un impacto meteorítico.
Ante estas características, el científico planteó como una posibilidad que los restos correspondan a basura tecnológica procedente de objetos que orbitan la Tierra y que ingresaron a la atmósfera.
El reporte generó interés debido a que Cuba ya ha registrado anteriormente fenómenos relacionados con meteoritos. Uno de los casos más conocidos ocurrió el 1 de febrero de 2019, cuando un objeto atravesó el cielo de Pinar del Río y posteriormente se fragmentó en distintas partes.
En aquella ocasión, el fenómeno fue observado como una bola de fuego acompañada por una estela de condensación y una fuerte explosión, mientras diversos fragmentos se dispersaron en municipios de la provincia.
Por ahora, el material localizado en La Trocha continúa bajo análisis y no se ha confirmado que corresponda a un meteorito, por lo que los especialistas mantienen abierta la posibilidad de que tenga un origen distinto al espacial.