El papa León XIV llamó a replantear el uso de la inteligencia artificial (IA) y pidió que esta tecnología sea liberada de intereses que puedan convertirla en una herramienta de dominio, exclusión o violencia, al considerar que su creciente influencia ya transforma distintos ámbitos de la vida humana.
Durante la presentación de su primera encíclica, “Magnifica humanitas”, el Pontífice explicó que el documento aborda los desafíos que representa la IA y busca aportar una reflexión desde la doctrina social de la Iglesia sobre el impacto de las nuevas tecnologías en la dignidad de las personas.
León XIV comparó el momento actual con la transformación industrial que enfrentó el papa León XIII a finales del siglo XIX y que dio origen a la encíclica Rerum novarum. En esta ocasión, señaló, la inteligencia artificial constituye una de las grandes transformaciones que requieren atención ante sus posibles consecuencias sociales.
El documento, de alrededor de 200 páginas, reúne reflexiones desarrolladas durante años dentro de la Santa Sede sobre las nuevas tecnologías y su impacto en ámbitos como el trabajo, la educación, la salud, la toma de decisiones y los conflictos armados.
Uno de los principales planteamientos del Pontífice es la necesidad de “desarmar” la inteligencia artificial, expresión que, reconoció, fue utilizada deliberadamente para llamar la atención sobre los riesgos de permitir que los sistemas tecnológicos sean empleados sin suficientes controles humanos.
León XIV advirtió particularmente sobre el desarrollo de sistemas de armas cada vez más autónomos y sobre algoritmos capaces de tomar decisiones que podrían afectar el acceso de las personas a servicios médicos, empleos o mecanismos de seguridad cuando utilizan información marcada por prejuicios o desigualdades.
El Papa sostuvo que las decisiones relacionadas con la tecnología deben mantenerse vinculadas con la conciencia y la responsabilidad humana, pues considera que el avance tecnológico no puede desvincularse de la dignidad de las personas ni del bien común.
A su juicio, sin embargo, limitar los riesgos de la inteligencia artificial no es suficiente. También es necesario construir mecanismos de cooperación entre gobiernos, empresas, especialistas, instituciones y ciudadanos para garantizar que sus beneficios alcancen a toda la sociedad.
En este sentido, recordó su experiencia en Perú durante las inundaciones provocadas por el fenómeno de El Niño en 2017, cuando observó los procesos de reconstrucción de comunidades afectadas. De esa experiencia, explicó, aprendió que reconstruir implica no solo recuperar infraestructura, sino también restablecer vínculos, confianza y esperanza.
El Pontífice reconoció que la Iglesia no pretende ofrecer respuestas técnicas sobre el funcionamiento de la inteligencia artificial, pero afirmó que puede aportar una reflexión centrada en la dignidad humana y en la necesidad de reconocer a cada persona como única, libre e irreemplazable.
Finalmente, León XIV llamó a fortalecer el diálogo y la cooperación para enfrentar los desafíos tecnológicos y construir una sociedad más humana, fraterna y orientada al bien común.