En un histórico reconocimiento a la trayectoria científica nacional, el nuevo dinosaurio carnívoro descubierto en el estado de Coahuila ha sido bautizado formalmente como Xenovenator espinosai. El nombre de esta nueva especie rinde homenaje a Luis Espinosa Arrubarrena, destacado paleontólogo y actual jefe del Museo de Geología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), distinguiendo el papel pionero de la máxima casa de estudios en el desarrollo de la paleontología de vertebrados en el país. Los restos fósiles de este ejemplar fueron hallados en las zonas desérticas del municipio de General Cepeda y actualmente se resguardan en el Museo del Desierto, ubicado en Saltillo.
El Xenovenator espinosai (cuyo nombre genérico combina el griego xenos, "extraño", y el latín venator, "cazador") pertenece a la familia de los troodóntidos, siendo la primera especie de este tipo reportada en territorio mexicano. Este grupo se caracteriza por estar compuesto de dinosaurios carnívoros cubiertos de plumas y estrechamente emparentados con las aves modernas, cuyos registros previos se limitaban a regiones de Asia, Europa y otras latitudes de Norteamérica. El espécimen habitó planicies costeras con sistemas de ríos y mares someros durante el periodo Cretácico Tardío, hace aproximadamente 70 millones de años, apenas unos cuatro o cinco millones de años antes del impacto del meteorito en la Península de Yucatán que causó la extinción masiva de estos animales.
De acuerdo con los análisis morfológicos de su cráneo, la especie medía entre 60 y 70 centímetros de altura y alcanzaba cerca de tres metros de longitud. Poseía dientes pequeños y sumamente puntiagudos idóneos para una dieta basada en reptiles pequeños y peces. Una de sus mayores peculiaridades anatómicas radica en su estructura craneal, la cual es abovedada, rugosa y presenta una notable profundidad ósea. Este grosor inusual sugiere que el animal poseía hábitos de combate territorial o exhibición por selección sexual, utilizando su cabeza para dar topes en épocas de celo o defensa, un comportamiento que los investigadores asocian de forma cercana con los casuarios, aves contemporáneas no voladoras del sudeste asiático.
"He trabajado con mucho interés, y agradezco la distinción la cual, en realidad, es un reconocimiento a la UNAM porque ha estudiado y dado a conocer esto que el pueblo de Coahuila tiene como uno de sus grandes orgullos". — Luis Espinosa Arrubarrena, jefe del Museo de Geología de la UNAM.
La descripción formal y asignación de la nomenclatura binomial latinizada de la especie se publicaron en la prestigiosa revista científica internacional Diversity. El equipo de investigación estuvo conformado por los paleontólogos mexicanos Héctor Rivera Sylva, Martha Aguillón Martínez, José Flores Ventura e Iván Sánchez Uribe, adscritos al Museo del Desierto; José Rubén Guzmán Gutiérrez, de la Universidad Humanista de las Américas en Nuevo León; y Nicholas Longrich, de la Universidad de Bath en el Reino Unido. Con este hallazgo, Coahuila se consolida como la entidad federativa con mayor riqueza de afloramientos del Cretácico en México, un legado que comenzó a estructurarse hace cuatro décadas con las primeras exploraciones universitarias en la región.
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