LOS IMPUESTOS Y EL TURISMO EN MÉXICO, ¿PERDEREMOS COMPETITIVIDAD?

Cynthia Valeriano

LOS IMPUESTOS Y EL TURISMO EN MÉXICO, ¿PERDEREMOS COMPETITIVIDAD?

Perspectivas por Cynthia Valeriano 


 


México enfrentará una paradoja turística que deberá ser resuelta por el Congreso: por un lado, tenemos más visitantes y turistas internacionales y por otro, una necesidad real del gobierno federal de elevar la recaudación, por lo que incrementar el costo de entrada al país para los extranjeros, bajo la creencia de que no perderemos competitividad como destino frente a nuestros vecinos, parece una buena idea.


El debate adquirió una nueva dimensión el 14 de octubre, cuando la Cámara de Diputados aprobó una reforma a la Ley Federal de Derechos que contempla incrementar 17.8% el Derecho de No Residente (DNR), pasando de 983 a 1,158 pesos (la propuesta original consideraba un aumento de 35.8%, pero las negociaciones con el sector turístico condujeron a una reducción prácticamente a la mitad). La minuta fue remitida al Senado, por lo que el ajuste todavía no constituye una disposición definitivamente aprobada.


A primera vista, hablar de un incremento de 175 pesos, podría parecer una cantidad irrelevante para quien compra un boleto de avión internacional y reserva una semana de vacaciones en un destino turístico. Sin embargo, desde la economía del turismo, el problema no se limita al monto del derecho, influye también a la interacción entre precios, expectativas y competencia internacional.


El turista no selecciona el destino de sus próximas vacaciones en función de la magnitud de los impuestos migratorios de manera aislada, normalmente evalúa el costo integral considerando el costo del transporte aéreo, hospedaje, alimentación, movilidad, experiencias recreativas e impuestos y servicios, por lo que cuando el importe se percibe elevado o incongruente con la expectativa, comienza a comparar destinos.


Y esta es la variable que no se mide en su justa dimensión en esta discusión ya que México, no esta solo en nuestra región. Por supuesto, los resultados de atracción de turistas entre 2024 y 2025 han sido positivos, tan solo en el 2024, recibimos aproximadamente 45 millones de turistas internacionales, que contribuyeron a generar 32,956 millones de dólares en divisas por visitantes y para el 2025 las llegadas aumentaron hasta 47.8 millones de turistas y los ingresos alcanzaron 34,992 millones de dólares, de acuerdo con cifras de la Secretaría de Turismo.


Sin embargo, las estadísticas de 2026 sugieren un cambio importante, entre enero y julio ingresaron 28.91 millones de turistas internacionales, 4.5% más que durante el mismo periodo de 2025, pero con una captación menor de divisas por visitante, ya que estas, apenas crecieron 0.3%, es decir, se incrementó más rápido el número de visitantes en comparación con su derrama económica y aquí es donde esta la complejidad.


Si se divide el ingreso agregado de divisas entre el número total de visitantes internacionales (incluidos turistas y excursionistas), el resultado pasa de aproximadamente 389 dólares por visitante durante enero-julio de 2025 a 364 dólares en el mismo periodo de 2026, es decir, se refleja una disminución nominal cercana al 6.3, ¿A qué se debe este ajuste en la magnitud del gasto, sobre todo en un destino que celebró la Copa Mundial de Futbol?, podría decirse que un factor relevante fue la perdida de valor del dólar durante el primer semestre del año, pero, lo anterior, afecta directamente al turista estadounidense (que representa al 65% del flujo aéreo internacional contabilizado por DataTur) y quizá a los turistas canadienses que suelen visitarnos principalmente en invierno, en el resto de los casos, probablemente las causas relevantes son otras.


Para una pareja internacional que reserva una estancia de lujo en Los Cabos, un incremento equivalente a unos cuantos dólares probablemente será prácticamente irrelevante. En cambio, para una familia de cinco integrantes que planea vacaciones en Cancún, el ajuste representa 875 pesos adicionales respecto de la cuota vigente, suponiendo que todos sus integrantes estén sujetos al pago.


El cambio puede parecer pequeño frente al costo total del viaje, pero se suma a otras presiones presupuestarias, su efecto no necesariamente se traduce en cancelaciones de reservaciones, sino en decisiones más discretas: reducir una noche de hospedaje, contratar menos excursiones, buscar hoteles de menor categoría o limitar el consumo en restaurantes.


Desde una perspectiva regional, el ajuste del pago del derecho debe analizarse dentro de una industria que opera como un mercado de competencia internacional, bajo la premisa de que los consumidores no están obligados a vacacionar en México y los operadores turísticos pueden reasignar capacidad aérea, paquetes promocionales e inversiones hacia otros países.


¿y quienes están compitiendo fuertemente por el turismo que tradicionalmente llega a México?, en primer lugar, encontramos a Punta Cana, en República Dominicana que se ha constituido como la competencia más directa para Cancún y la Riviera Maya por su modelo de complejos turísticos, paquetes todo incluido y conectividad con Norteamérica. República Dominicana recibió 11.68 millones de visitantes en 2025, entre llegadas aéreas y cruceristas. Costa Rica por su parte es un destino que suele captar a viajeros más interesados en destinos de naturaleza, biodiversidad, bienestar y experiencias sostenibles que hoy consideran destinos como Tulum, la Riviera Maya, Oaxaca o la península de Yucatán.


También se encuentra Jamaica, que ha elevado el presupuesto destinado a la promoción turística y que compite por vacaciones de playa, turismo de parejas, familias y cruceros. Finalmente se encuentra Cartagena de Indias y el caribe colombiano que ofrece una combinación de turismo cultural, gastronomía, playas y vida urbana que podría competir con ciertos segmentos de Cancún, Puerto Vallarta y otros destinos mexicanos.


Esto no significa que un incremento de 175 pesos provocará una migración automática de turistas hacia estos destinos, sino que el Caribe cuenta con una oferta estructurada para captar demanda cuando México pierde atractivo relativo, sobre todo si la actualización va de la mano con aumentos en tarifas hoteleras, transporte aéreo, impuestos locales, costos de servicios o problemas de seguridad. En tal escenario, incluso una contribución migratoria relativamente pequeña podría convertirse en el elemento que incline la decisión hacia otro destino.


Otro aspecto importante de la discusión es el destino del recurso captado, ya que la defensa económica del incremento parte del argumento de que la actividad turística utiliza infraestructura pública, servicios migratorios, seguridad y tecnología que requieren financiamiento, por lo que se habla de una distribución de la captación de los recursos para dependencias como la Secretaría de la Defensa Nacional, en un 57%, 15% al Instituto Nacional de Migración y 28% a la Tesorería de la Federación, es decir, realmente no se buscaría reorientar esa captación para programas de promoción turística que permitan defender la captación y concentración de visitantes.


México todavía cuenta con ventajas difíciles de replicar para sus competidores más fuertes, tenemos una proximidad geográfica con Estados Unidos, una extraordinaria diversidad cultural, conectividad aérea, infraestructura hotelera consolidada, gastronomía reconocida y una combinación de turismo de playa, naturaleza, negocios y patrimonio histórico, pero ninguna ventaja es permanente.


Y en ese sentido, el reto del Paquete Económico 2027 no consiste solamente en determinar cuánto más puede cobrar México por recibir turistas, sino cuánto valor está dispuesto a ofrecer para que sigan eligiéndolo, porque en una economía turística globalizada, cuando un destino se vuelve demasiado caro para lo que ofrece, el visitante no necesariamente deja de viajar, simplemente… Elige otro país