Les voy a dar unos datos: durante los 18 meses que duró la pandemia de Covid-19, en México, perdieron la vida más de 4 mil trabajadores de la salud, entre especialistas en medicina, enfermería, odontología, laboratoristas, camilleros, paramédicos y empleados de unidades regionales. Casi 100 mil se infectaron, según la Organización Panamericana de la Salud.
Un informe de Amnistía Internacional precisó que México tuvo en el mundo el registro de más doctores muertos a causa del Covid, y lo atribuían a la exposición que tuvieron al virus en personas infectadas, a la precariedad del sistema hospitalario y a la lenta reacción gubernamental para atender los casos registrados. Recordemos que más de 334 mil mexicanos murieron, y el 90 por ciento ocurrieron en hospitales públicos.
Los llamamos héroes y si, bien merecido tenían ese nombramiento que respaldaba más su responsabilidad que el salario que percibían. Y siguen siendo héroes.
Actualmente tienen ingresos como empleados gubernamentales, de entre 9 mil y 22 mil pesos mensuales, dependiendo de la especialidad y la región, mientras que las enfermeras cobran unos 11 mil pesos al mes.
Pero, incluso, al verse rebasado el sistema de salud, no se valoró a médicos mexicanos. Desde el 2022, fueron contratados 3 mil 650 médicos cubanos con muy buena remuneración.
Y luego está el desabasto de medicamentos del que, en cifras oficiales supera el 56 por ciento en niveles de surtimiento en hospitales. Se dice que solo pueden surtir 4 de cada 10 recetas de especialidad, mientras que el Almacén Nacional de Medicamentos, o la mega farmacia, esa bodega de 425 mil metros cuadrados se encuentra vacía. Los médicos, muchas veces, compran medicamentos para ayudar a la recuperación de pacientes de bajos recursos, de los pobres, con los que “uno va a la segura para lograr la transformación”, diría ya saben quién.
Además, están los ataques del crimen organizado. En 2025 fueron víctimas de al menos 17 ataques en hospitales que dejaron un saldo de cuatro secuestros y siete médicos asesinados.
Y hoy, ante la precariedad, han salido a protestar a las calles de todo el país. Merecen respeto y la respuesta es auditarlos, piso por piso, yo creo que para saber si se trata de un plan desestabilizador neoliberal. ¿Se merecen el 10 por ciento de aumento salarial? ¡Claro que sí! sin regatearles…