LOS TRES DESENLACES DEL CONFLICTO PREVISTOS POR EL FONDO MONETARIO INTERNACIONAL Y SU IMPACTO EN LA ECONOMÍA

Cynthia Valeriano

LOS TRES DESENLACES DEL CONFLICTO PREVISTOS POR EL FONDO MONETARIO INTERNACIONAL Y SU IMPACTO EN LA ECONOMÍA

Perspectivas de Cynthia Valeriano


Llegaron las reuniones de primavera del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial y como es habitual, se discutieron las principales preocupaciones en la economía mundial, como es de esperarse, el conflicto en Medio Oriente acaparó la atención de las sesiones de discusión y las proyecciones en el comportamiento de los indicadores más importantes de la economía mundial: el crecimiento económico y la inflación.

En estas reuniones, se convoca a los ministros y secretarios de finanzas, gobernadores de bancos centrales, parlamentarios, representantes del sector privado, sociedad civil y académicos de más de 100 países con el objetivo de debatir distintos tópicos que afectan el desempeño de la economía global, el desarrollo y la deuda, centrando las reuniones en el Comité Monetario y Financiero Internacional (CMFI) y el Comité para el Desarrollo.

México estuvo presente con una comitiva encabezada por el Secretario de Hacienda Edgar Amador, por lo que recibió de primera mano información sobre los pronósticos del comportamiento de algunos indicadores que pueden afectar el cumplimiento de las metas presupuestales.

Empecemos con los ajustes a las proyecciones de crecimiento económico mundial a partir de los acontecimientos recientes en el Medio Oriente. En ese sentido, el FMI ajusta a la baja la expectativa de crecimiento económico desde el 3.3% del mes de enero al 3.1% en estos momentos. Sin embargo, también señala que no todas las regiones del mundo tendrán posibilidades de alcanzar estas metas, es el caso del grupo de las economías avanzadas, que serán las más afectadas por el conflicto donde la Eurozona tiene pronósticos ajustados de un pequeño crecimiento de 1.1% para el 2026, Japón de 0.7% uno de los países con la mayor dependencia energética en Medio Oriente o Reino Unido con un crecimiento de apenas el 0.8%.

En contraste, la región Latinoamericana proyecta un crecimiento económico de 2.3, donde países como Brasil y México tienen expectativas de crecimiento por debajo del 2%.

Apenas el año pasado, el FMI reconocía la resiliencia mundial que, a pesar del COVID, el ajuste en las cadenas productivas, las restricciones mundiales al comercio y la inflación elevada, logró que las empresas en todo el mundo, superarán los obstáculos y se adaptarán rápidamente a los cambios, pero el fenómeno actual es distinto por muchas razones, la principal, es que no existe aún un sustituto perfecto y suficiente del petróleo y derivados para abastecer las necesidades de energía mundial.

Lo anterior se vuelve fundamental, sobre todo cuando se habla de afectaciones a la infraestructura energética en esa región del mundo que produce 20 de cada 100 barriles de petróleo, es por ello que considerando estos parámetros más los aspectos geopolíticos y los efectos de una muy avanzada fragmentación comercial global, el FMI anticipa 3 posibles desenlaces o conclusiones del conflicto y sus respectivos efectos, catalogándolos como: el escenario base, el escenario adverso y el escenario severo, en su Global Economy Report: In the Shadow of War.

El escenario base: En este análisis, proyecta una conclusión del conflicto en Medio Oriente en algunas semanas (entre 4 y 8), lo anterior se da en un entorno en donde las negociaciones son más o menos pacificas, no recrudece o escala el conflicto en el proceso de dialogo y no hay más afectaciones a la infraestructura energética, lo que permite que la producción se normalice hacia inicios del tercer trimestre del 2026, bajo estos supuestos, la economía mundial podría crecer hasta 3.1% en el 2026 y 3.2% en el 2027, el efecto inflacionario se ve impactado por el alza del 19% del precio de mercado de los energéticos y eso permitiría que durante el 2026, el precio internacional del petróleo oscile en los 82 dólares por barril en promedio, por lo pronto, no podría regresar a los 69 dólares en los que se encontraba antes del conflicto por lo que la inflación mundial repuntaría hasta el 4.4% a tasa anual.

El escenario adverso: En este escenario, las negociaciones para la construcción del acuerdo de paz se caracterizan por la hostilidad y las demostraciones de fuerza, lo que implica afectaciones mayores a la infraestructura energética, existen momentos en los que el conflicto escala antes de comenzar a distenderse. En este escenario, el precio del petróleo se mantiene en la línea de los 100 dólares, el gas eleva su impacto más allá del 150% y sus repercusiones en la agricultura y la producción de alimentos provoca una escalada de precios, producto de la escasez de estos, lo anterior, provoca un crecimiento económico mundial de 2.5% para el 2026 y 2.6% para el 2027, y la inflación rebasa el 5% mundial.

El escenario severo: Sin duda al que nadie quiere llegar pero que resulta más que pertinente proyectar. Las negociaciones no avanzan y se estacan más allá del 2026, el daño a la infraestructura productiva, urbana, energética y petrolera es considerable, lo que retrasa el periodo de recuperación, el precio internacional de petróleo se mantiene en un rango de entre 110 y 125 dólares por barril lo que provoca, en decenas de economías, una recesión que afecta el crecimiento económico mundial y lo reduce hasta el 2% o menos, un escenario que solo ha ocurrido 4 veces desde 1980: Durante la recesión económica en estados Unidos y la crisis europea en 1991, la crisis asiática de 1998, la crisis financiera mundial del 2008 y el COVID en el 2020. En este escenario, la inflación se coloca por encima del 6% lo que provoca la reinstalación de políticas monetarias restrictivas para controlarla.

En los tres casos, el análisis parte del principio de que, incluso si el conflicto terminara de inmediato, habría un retraso de meses para reactivar las cadenas de proveeduría de energía y volver a alcanzar los niveles de producción previos a los ataques, por lo que países como el nuestro deben prepararse para actuar y proteger las finanzas públicas.

Hablando de México, el FMI también ajustó su expectativa de crecimiento económico de 1.5 a 1.6% para el 2026, a decir de sus analistas, para México lo más importante durante el 2026 no será tanto el conflicto global como el resultado de la revisión del TMEC, el regreso a la inversión pública que por lo pronto, no cuenta con los fondos suficientes para empujar los proyectos estratégicos de la Presidenta, mejorar el entorno de incertidumbre jurídica, consolidando un auténtico Estado de derecho, simplificar la regulación empresarial, profundizar la participación del sistema financiero en la economía y garantizar el abasto de energía para atraer nuevamente inversiones globales.

Las reuniones de primavera nos dejan perplejos siempre por la capacidad de darle magnitud a los problemas del mundo, no son perfectos debido a la naturaleza de los reportes, pero si se convierten en mapas de ruta para navegar en medio de la tormenta, veremos que ajustes se realizarán en el país después de estos diagnósticos.