LA DIFICIL SITUACIÓN DE JAPÓN, UN ESPEJO EN EL QUE VALE LA PENA MIRARNOS.

Cynthia Valeriano

LA DIFICIL SITUACIÓN DE JAPÓN, UN ESPEJO EN EL QUE VALE LA PENA MIRARNOS.

Perspectivas de Cynthia Valeriano




El viernes de la semana pasada, al concluir la Convención Nacional Bancaria, el Secretario de Hacienda, Edgar Amador, mencionó la activación del subsidio al Impuesto Especial a la Producción y Servicios (IEPS) aplicable a combustibles que entraría en vigor a partir del sábado 21 de marzo y hasta el viernes 27.

El subsidio para la gasolina regular (magna) será de un 24%, es decir, 1.61 pesos por litro, de 7% a la gasolina Premium (41 centavos por litro) y de 61.80% al Diesel (4.55 pesos por litro). Lo anterior, tiene como objetivo mitigar el aumento inicial del impuesto tal como se aprobó y se puso en marcha desde el 1º de enero del 2026.

Esta es sin duda, una de las preocupaciones más importante que tiene la agenda de riesgos la economía mundial, el impacto del conflicto entre Estados Unidos e Irán que ha bloqueado el comercio marítimo de petróleo y gas por el Estrecho de Ormuz, tiene a economías como la japonesa en un punto crítico considerando que importa entre el 90 y 95% del petróleo que necesita de Medio Oriente y de este, el 70% pasa por el estrecho.

Apenas el 16 de marzo, el gobierno japones liberó 80 millones de barriles de sus reservas para mitigar el pánico y minimizar el costo económico, pero este abasto apenas le alcanzará para satisfacer las necesidades de la demanda interna por 45 días. Esta reserva es equivalente al 17% del total de su almacén, con un abasto asegurado de 470 millones de barriles, suficiente para satisfacer la demanda por 254 días si se consideran las reservas privadas de las cuales se tendría que disponer en caso de emergencia.

A este drama tenemos que sumarle la existencia de por lo menos 16 buques cargueros que se encuentran detenidos en el Golfo Pérsico en espera de salir por el estrecho para llegar a la isla.

El efecto del conflicto, se ha traducido (además del incremento de más del 10% al costo del combustible en estas semanas) en un incremento en el costo de transporte marítimo y las primas de seguro que se han encarecido en 6 veces su valor promedio de los últimos 5 años.

En Medio Oriente existen más de 400 empresas japonesas con inversiones en el territorio en sectores vinculados con la producción petrolera, la producción de gas, la fabricación de productos petroquímicos, de vidrio y neumáticos, así como la producción de turbosina, esencial para el transporte aéreo.

La economía japonesa, lleva años sometida a niveles de mucha presión debido a la inflación, el elevado costo de la canasta alimentaria, la debilidad del yen y un alto endeudamiento interno, por lo que en la medida en la que el conflicto se prolonga, existe una amenaza real de que el encarecimiento de la vida, anule los recientes avances del salario mínimo que ha crecido en más de un 27% en la última década.

Desde la perspectiva del mercado de dinero, las acciones de empresas japonesas han perdido más del 11% de su valor en el índice de referencia Nikkei, los bonos del gobierno japones también han registrado una perdida a pesar del éxito de las medidas económicas de finales del 2025 que se tradujeron en una plusvalía significativa en enero del 2026 antes del conflicto.

El Banco Central, que durante 8 años mantuvo tasas de referencia en valores negativos, se encamina a elevar la tasa para llevarla hasta el 1% con la finalidad de controlar el efecto inflacionario.

En términos diplomáticos, este país, ha rechazado sumarse a la ofensiva de Trump contra Irán, debido en buena medida a la protección de intereses económicos, por lo que espera que el conflicto inicie un proceso de desescalamiento a partir del reconocimiento del gobierno norteamericano del nuevo Líder Supremo de Irán Mojtaba Jamenei, esta es la razón principal por la que la primera ministra Sanae Takaichi se reunió con Trump el 19 de marzo, para contribuir a la pacificación de la zona y solicitar el cese al fuego contra las instalaciones energéticas de Irán, así como negociar con el gobierno norteamericano acuerdos de suministro y almacenamiento de petróleo norteamericano en la isla.

En contraparte, Estados Unidos analiza la pertinencia de pedirle a Japón ayuda para la producción de misiles y con ello fortalecer su posición militar frente al conflicto, lo que pondría al gobierno japones en una situación muy delicada, ya que indirectamente se ve implicado en el conflicto cuando entre el 75% y el 82% de los japoneses no apoyan el conflicto armado ni la participación de Estados Unidos e Israel en el territorio iraní.

Finalmente se encuentra el proyecto económico de la Ministra Takaichi, para revitalizar la economía de su país, a partir de estímulos fiscales a empresas, inversión pública en sectores estratégicos y un aumento en el gasto de defensa, lo que no será posible en un entorno de incertidumbre económica. Vale la pena señalar que, para el votante japones, la agenda económica es crucial en su decisión.

El gobierno nipón se encuentra en estos momentos con altos niveles de presión política y económica, la decisión de Estados Unidos de levantar temporalmente las sanciones contra Rusia para reactivar el comercio de gas puede ser un aliciente ya que antes del conflicto contra Ucrania, cerca del 22% de sus importaciones provenían de este país, sin embargo, se siguen generando dudas en torno al efecto negativo de la recomposición económica del gobierno de Putin y un eventual recrudecimiento de su posición militar en Ucrania, por lo que la única salida viable descansa en la reactivación de la energía nuclear considerando la existencia de los 15 reactores en su territorio, de los cuales 3 están listos para su reactivación y el resto se encuentran inactivos o en revisión.

La resistencia social ante esta medida es clara, aún mantienen en la memoria los riesgos de explosión tras la “Triple catástrofe” del 2011, cuando, a partir de un terremoto de 9 grados, sobrevino un tsunami devastador con olas de 14 metros, lo que provocó la explosión de la central nuclear de Fukushima Daiichi, una de las peores crisis nucleares de la historia, solo después de Chernóbil.

Como corolario de esta situación, también debemos mencionar la fragilidad en materia de seguridad nacional que enfrenta el territorio, en un momento en donde la atención militar estadounidense se ha concentrado en Medio Oriente, Latinoamérica y El Caribe, se descuida la región del Indo-Pacifico con una elevada percepción de vulnerabilidad que puede ser muy atractivo para países como Corea del Norte, China y la misma Rusia, con quienes la proximidad regional se percibe más como un riesgo militar que como una ventaja geográfica.

En pocas palabras, Japón nos plantea un escenario que nos resulta difícil de imaginar, pero que nos arrastra en cadena debido al encadenamiento económico global, para nuestro país, Japón es el sexto socio comercial y un gran inversionista en sectores como el automotriz, electrónico y manufacturero, en buena medida nos hemos beneficiado de la importación de tecnología y componentes necesarios para nuestras industrias y ha sido uno de los mercados de alimentos en crecimiento para la producción nacional de aguacate, limón persa y carne de cerdo, por lo que al contraerse la economía nipona, diversos sectores productivos de nuestra economía también.

Habrá que ponerle mucha atención a la evolución de los hechos y el desenlace del conflicto en Medio Oriente que pone en jaque al mundo entero, nadie quiere ver la segunda temporada de la crisis del dragón en la economía global.