El crecimiento de la población adulta mayor representa uno de los principales retos sociales y demográficos para México, por lo que es necesario fortalecer los sistemas de cuidados, las políticas públicas y las redes de apoyo que permitan garantizar una vejez digna, señaló el especialista de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), Alfonso Mejía Modesto.
En el marco del Día de los Abuelos, el investigador del Centro de Investigación y Estudios Avanzados de la Población (CIEAP) explicó que el aumento en la esperanza de vida ha modificado la estructura poblacional del país y obliga a replantear la forma en que familias e instituciones atienden las necesidades de las personas adultas mayores.
Mejía Modesto destacó que este sector de la población mantiene una aportación fundamental en la sociedad mediante la transmisión de conocimientos, valores y experiencias, además de participar activamente en las dinámicas familiares a través de labores de cuidado.
Uno de los ejemplos más visibles, explicó, es la llamada “segunda crianza”, actividad que realizan miles de abuelas y abuelos al apoyar en la formación y cuidado de sus nietas y nietos, una responsabilidad que se ha vuelto más frecuente debido a las condiciones laborales y económicas de muchas familias mexicanas.
Sin embargo, advirtió que estas tareas también representan una carga física, emocional y económica para quienes las realizan, por lo que consideró necesario desarrollar estrategias de apoyo que reconozcan su contribución al bienestar familiar y social.
El especialista señaló que vivir más años representa un avance como sociedad, pero también implica fortalecer los sistemas de pensiones, ampliar la cobertura de servicios de salud y crear espacios que permitan a las personas mayores mantener su autonomía y calidad de vida.
Asimismo, alertó que una parte importante de la población llega a esta etapa sin una protección social suficiente, situación que incrementa su vulnerabilidad económica y limita sus oportunidades de desarrollo.
El investigador resaltó que un envejecimiento saludable comienza desde etapas tempranas de la vida, mediante hábitos como una alimentación equilibrada, actividad física constante, prevención de enfermedades y atención médica oportuna.
También destacó la importancia de fortalecer la convivencia entre generaciones, ya que el intercambio entre jóvenes y personas adultas mayores favorece la transmisión de conocimientos, reduce el aislamiento y contribuye al bienestar emocional de este sector.
Finalmente, Alfonso Mejía Modesto llamó a cambiar la percepción social sobre la vejez y promover una cultura basada en el respeto, la inclusión y el reconocimiento del valor de las personas adultas mayores, al considerar que garantizar una vida digna en esta etapa es una responsabilidad compartida entre sociedad, instituciones y gobiernos.