La destrucción de armas de fuego contribuye a disminuir riesgos para la población, pero resulta insuficiente si no se acompaña de estrategias dirigidas a atender las causas que generan la violencia, afirmó Felipe Álvarez Mendoza, profesor de la Licenciatura en Seguridad Ciudadana del Centro Universitario UAEM Tianguistenco.
En el marco del Día Internacional de la Destrucción de Armas de Fuego, el especialista explicó que las campañas de canje y destrucción representan una herramienta útil para reducir la circulación de armamento y prevenir hechos delictivos; sin embargo, consideró que sus resultados serán limitados sin políticas públicas orientadas a fortalecer el tejido social.
Álvarez Mendoza señaló que factores como la pobreza, el desempleo, la desigualdad, la discriminación y la falta de oportunidades inciden en la generación de violencia, por lo que sostuvo que su atención requiere la participación conjunta de autoridades, instituciones educativas y sociedad.
Asimismo, destacó que las estrategias de seguridad deben sustentarse en investigaciones y diagnósticos objetivos que permitan comprender las causas de la delincuencia, evaluar las acciones implementadas y diseñar políticas públicas con mayor efectividad.
El académico indicó que las universidades desempeñan un papel relevante al generar conocimiento científico y formar especialistas capaces de enfrentar problemáticas emergentes, como el tráfico ilegal de armas, los delitos relacionados con nuevas tecnologías y la fabricación de armamento mediante impresión tridimensional.
Finalmente, consideró que la construcción de comunidades más seguras también implica fortalecer la educación, promover la cultura de la legalidad, fomentar el diálogo y ampliar las oportunidades de desarrollo, acciones que, afirmó, contribuyen a reducir las condiciones que propician la comisión de delitos.