Educación

Cumple Don Fortu 30 años como parte de la historia de la Facultad de Artes de la UAEMéx

Cumple Don Fortu 30 años como parte de la historia de la Facultad de Artes de la UAEMéx

Fortunato Morales González ha acompañado el crecimiento de este espacio universitario desde 1996. Actualmente está al frente del Almacén de Herramientas, donde convive con estudiantes, docentes y generaciones de artistas.

Durante tres décadas, Fortunato Morales González ha formado parte del crecimiento y la historia de la Facultad de Artes de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx). Desde el Almacén de Herramientas, donde actualmente desempeña sus labores, ha convivido con generaciones de estudiantes, docentes y artistas que han dado vida a este espacio académico.


Conocido cariñosamente como Don Fortu por la comunidad universitaria, su trayectoria comenzó en Nogales, Veracruz, donde creció junto a sus ocho hermanos. Debido a las condiciones económicas de su familia, después de concluir la secundaria tuvo que incorporarse al mundo laboral para contribuir al sustento de su hogar.


“Como éramos bastantes hermanos era bien difícil que a todos nos dieran estudios. Mis papás también estudiaron muy poco, nada más hasta la secundaria. Yo llegué hasta ese nivel y después tuve que empezar a trabajar, más que nada para ayudar a mi mamá, porque sí hacía falta dinero en la casa”, recordó.


A los 15 años comenzó a trabajar en un taller mecánico, donde aprendió algunas tareas del oficio. Posteriormente se incorporó a una fábrica de la región veracruzana y también laboró durante aproximadamente año y medio en una papelera, empleo que terminó tras un recorte de personal.


A los 34 años, una invitación de un amigo de la infancia lo llevó a Toluca, donde consiguió trabajo en la Comisión Agraria Mixta del Gobierno del Estado de México. Durante nueve años realizó actividades de archivo y conoció a Clara, quien se convirtió en su compañera de vida. Actualmente suman 40 años de matrimonio y tienen dos hijos.


Tras el cierre de esa dependencia, Fortunato encontró una nueva oportunidad en el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), donde participó en actividades relacionadas con los censos de población y vivienda. Sin embargo, después de aproximadamente dos años, su contrato estaba por concluir y nuevamente tuvo que buscar empleo.


La necesidad de mantener a su familia lo llevó a acercarse al sindicato de trabajadores de la UAEMéx, luego de que un antiguo compañero le comentara que había vacantes. Aunque inicialmente desconocía la ubicación de las oficinas, logró llegar y encontró apoyo para iniciar el proceso de contratación.


La oportunidad era para realizar labores de limpieza, puesto que aceptó sin dudarlo. Reunió los documentos solicitados y, tras cumplir con los requisitos y exámenes correspondientes, en 1996 comenzó su historia en la Facultad de Artes.


En aquel momento, recuerda, la comunidad universitaria era pequeña: había dos veladores, dos trabajadores de mantenimiento y una secretaria, mientras que la matrícula rondaba entre 36 y 38 estudiantes.


Con el paso de los años, la Facultad amplió sus actividades y su matrícula, lo que también transformó las responsabilidades de Don Fortu. De las labores de mantenimiento pasó a encargarse del resguardo y distribución de herramientas, función que actualmente desempeña y desde la que brinda atención a estudiantes y docentes.


Uno de los aspectos que más disfruta de su trabajo es la convivencia con quienes han pasado por las aulas y talleres de la institución. Durante estos 30 años ha visto formarse a distintas generaciones de artistas, algunos de ellos con reconocimiento en sus disciplinas.


“Es muy bonito convivir con los alumnos, con todos los que han estado aquí. En estos treinta años han pasado muchos estudiantes y muchos de ellos son muy buenos artistas. Algunos ya tienen un nombre y son reconocidos, incluso vienen a verme o me mandan saludos. Eso es algo que a uno le da mucho gusto, porque se acuerda de ellos y también ellos se acuerdan de uno”, expresó.


Entre los egresados que recuerda se encuentra Sergio de la Rosa, artista plástico y paleoescultor, considerado uno de los exponentes del wildlife art en México, cuyas obras reúnen valor artístico y científico. Para Fortunato, reencontrarse con antiguos estudiantes es también una forma de reconocer que su trabajo ha acompañado sus procesos de formación y desarrollo profesional.


Más allá de sus responsabilidades, la UAEMéx se convirtió en un espacio fundamental para su vida. Ahí encontró estabilidad laboral, construyó relaciones personales y obtuvo los medios para sacar adelante a su familia.


A sus 76 años, Don Fortu recuerda con gratitud el camino que lo llevó desde Nogales, Veracruz, hasta convertirse en uno de los rostros más conocidos de la Facultad de Artes. Después de tres décadas, continúa en el Almacén de Herramientas, donde su labor cotidiana forma parte de la vida universitaria y su historia se ha convertido en parte de la memoria de la institución. 


 


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