De cara al año 2050, el planeta enfrentará el reto de alimentar a más de 10,000 millones de personas y generar empleos de alta calidad para cientos de millones de ciudadanos. Ante este escenario, el Grupo Banco Mundial advierte que el desafío global no radica únicamente en la escasez física del agua, sino en la profunda desigualdad con la que se gestiona este recurso para la producción agrícola. Con la población mundial creciendo a un ritmo de 200,000 habitantes diarios y el estrés hídrico agudizándose por el cambio climático, una política hídrica inteligente es la única vía para duplicar los rendimientos agrícolas, mitigar la sobreexplotación de recursos y consolidar un crecimiento económico sostenible.En su informe global titulado "Nutrir y prosperar", el organismo internacional plantea que el camino a seguir requiere una alineación precisa entre las prioridades hídricas, agrícolas y económicas de cada nación. El riego sostenible posee el potencial técnico de generar al menos 245 millones de empleos en todo el mundo, especialmente en regiones donde la agricultura es el pilar de subsistencia rural. Para traducir este potencial en resultados tangibles, el Banco Mundial propone tres cambios estructurales urgentes: consolidar liderazgos transversales que unan los sectores de finanzas, medio ambiente y agricultura; reorientar los incentivos públicos hacia el desempeño del servicio atrayendo capital privado; y democratizar el uso de tecnologías digitales y datos satelitales para fundamentar la toma de decisiones.
Esta transición estratégica ya cuenta con casos de éxito operativos a nivel global que demuestran la viabilidad del modelo. En Jordania, las asociaciones público-privadas de la planta de As-Samra han movilizado inversión privada a largo plazo para masificar el uso de aguas residuales tratadas en el riego agrícola. Por su parte, el Proyecto de Transformación de la Gestión del Riego en Nigeria expandió el suelo cultivable garantizando el alimento de casi un millón de personas en comunidades rurales, mientras que en Türkiye, el Proyecto de Modernización del Riego sustituyó los canales abiertos por redes de tuberías subterráneas, erradicando las pérdidas por evaporación y protegiendo los acuíferos.
Para catalizar estas soluciones a escala macroeconómica, el Grupo Banco Mundial impulsa activamente la iniciativa global Water Forward, un esfuerzo institucional diseñado para transformar el agua de un factor de riesgo climático a un motor definitivo de resiliencia y estabilidad social. Al alinear los recursos hídricos con inversiones públicas y privadas transparentes, los gobiernos tienen la oportunidad histórica de asegurar el abastecimiento alimentario del futuro, reducir la pobreza rural y construir las bases operativas de un planeta económicamente habitable.
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