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Petróleo por encima de los US$100 y mercados en alerta: el conflicto en Medio Oriente reaviva el temor a inflación global

Petróleo por encima de los US$100 y mercados en alerta: el conflicto en Medio Oriente reaviva el temor a inflación global

-Adam Hetts, el Head global de Multi-Asset y Oliver Blackbourn, Portfolio Manager en Janus Henderson evalúan las implicaciones para el mercado del conflicto sostenido con Irán


El conflicto en Medio Oriente se ha intensificado en los últimos días y las expectativas de una guerra breve comienzan a desvanecerse. Los esfuerzos diplomáticos regionales para reducir las tensiones parecen estar fracasando, mientras Irán continúa respondiendo a los ataques de Estados Unidos e Israel.


Como consecuencia, el Estrecho de Ormuz, el paso marítimo más importante del mundo para el transporte de energía, permanece prácticamente cerrado para la mayoría de las compañías navieras. La interrupción no se debe únicamente al riesgo militar. La falta de seguros para los buques, el temor de las empresas a perder flotas si las embarcaciones son atacadas y las preocupaciones por la seguridad de los marineros, tras reportes de víctimas, han llevado a muchas navieras a evitar la zona.


Al mismo tiempo, aumenta el riesgo de una intervención más directa de Estados Unidos o Israel. Informes recientes indican que ambos países estarían evaluando operaciones terrestres, ya sea para recuperar material nuclear enriquecido iraní o para tomar la isla de Kharg, un punto clave para las exportaciones de petróleo de Irán.


A esto se suma la elección de un nuevo líder supremo iraní considerado de línea dura. Esta decisión difícilmente será bien recibida por Estados Unidos, que habría preferido un liderazgo más moderado, lo que reduce las probabilidades de una rápida desescalada del conflicto.


Un conflicto sin objetivo claro


Uno de los mayores problemas para los mercados es la falta de claridad sobre los objetivos finales de Estados Unidos e Israel.


Entre las metas mencionadas públicamente están: Reducir la capacidad de Irán para desarrollar armas nucleares, desmantelar su programa de misiles de largo alcance y promover un cambio de régimen.


Sin embargo, no está claro cuáles de estos objetivos son indispensables y cuáles son sólo aspiraciones estratégicas. Además, algunos de ellos, como el cambio de régimen, serían difíciles de lograr únicamente mediante ataques aéreos.


La duración del conflicto es clave


Comprender los objetivos es fundamental para estimar cuánto podría durar la guerra y su impacto económico.


Irán ha señalado que puede mantener su actual ritmo de respuesta militar durante seis meses, mucho más de lo que los mercados parecían anticipar inicialmente. Además, Estados Unidos busca recuperar uranio previamente enriquecido que podría usarse para armas nucleares, pero la falta de inspecciones internacionales recientes hace que su ubicación sea incierta.


Por otro lado, la llegada de un nuevo liderazgo iraní de línea dura sugiere que el país no siente presión inmediata para cambiar su estrategia. Aun así, también existen factores que podrían acelerar el final del conflicto. El presidente estadounidense Donald Trump ha demostrado en varias ocasiones una disposición a cambiar de rumbo abruptamente en sus políticas. Con elecciones de medio término programadas para finales de año, el gobierno estadounidense podría volverse especialmente sensible a cualquier aumento en el costo de vida, particularmente en los precios de la gasolina.


En ese contexto, encontrar una forma de declarar una “victoria” y estabilizar los precios del petróleo podría terminar imponiéndose sobre objetivos militares más amplios.


Energía en el centro de la tormenta


Un conflicto prolongado incrementa el riesgo de mayor inestabilidad regional y daños a infraestructura clave, además de generar interrupciones más duraderas en el suministro energético.


Existen alternativas temporales, como redirigir petróleo por oleoductos hacia puertos fuera del Golfo Pérsico o liberar reservas estratégicas, pero estas soluciones tienen capacidad limitada si las restricciones en el Estrecho de Ormuz se prolongan.


Aunque el petróleo suele ser el foco principal cuando se habla de conflictos en Medio Oriente, el gas natural también es crucial para regiones como Europa, mientras que muchos productos básicos derivados de la energía impactan industrias que van desde los químicos hasta los fertilizantes.


Impacto en los mercados globales


El precio del petróleo ha superado los US$100 por barril, mientras que los precios del gas natural en Europa casi se han duplicado desde finales de febrero.


Este escenario revive el recuerdo del shock inflacionario generado por la invasión rusa de Ucrania en 2022, cuando gran parte del suministro energético ruso desapareció del mercado. El temor a una mayor inflación ha provocado un aumento en los rendimientos de los bonos y ha reducido las expectativas de recortes en las tasas de interés en Estados Unidos. Los mercados ahora anticipan condiciones monetarias más restrictivas por más tiempo.


En Europa, las expectativas sobre tasas de interés también han cambiado de forma significativa. Mientras hace unas semanas se esperaba que el Banco de Inglaterra redujera tasas hacia 2026, ahora los mercados incluso consideran posible un aumento.


Además, los inversores comienzan a temer un escenario de estanflación, en el que el crecimiento económico se desacelera mientras los precios continúan subiendo.


Ganadores y perdedores en los mercados


La incertidumbre ha impulsado al dólar estadounidense, ya que la economía de Estados Unidos parece mejor posicionada para resistir un shock energético que otras regiones.
Sin embargo, el aumento de los rendimientos de los bonos y la fortaleza del dólar han limitado el avance del oro, que en otras crisis recientes había actuado como refugio.


En los mercados bursátiles también se observa un cambio en la dinámica reciente. Las bolsas que habían liderado las ganancias en lo que va del año, especialmente en Asia, están ahora bajo mayor presión debido al aumento del petróleo y a la fortaleza del dólar.


Europa enfrenta un riesgo particular debido a su dependencia energética, mientras que en Estados Unidos se empiezan a observar cambios en la preferencia de los inversores entre acciones de crecimiento y de valor.


Volatilidad y riesgos en ambos sentidos


El cierre efectivo del Estrecho de Ormuz es un evento sin precedentes recientes y tiene implicaciones significativas para los mercados financieros. Sin embargo, también es importante considerar que las bolsas globales ya cotizaban con valoraciones elevadas antes de que estallara el conflicto, con múltiplos de precio/utilidad entre 15% y 30% por encima de sus promedios históricos. Esto explica por qué los mercados que más han caído son también los que acumulaban mayores ganancias en lo que va del año.


Riesgo de una guerra prolongada… pero sin descartar una resolución rápida


Los acontecimientos recientes sugieren que el conflicto podría prolongarse más de lo que muchos esperaban inicialmente, lo que incrementa el potencial impacto económico global. Esto abre la puerta a un escenario de mayor inflación y menor crecimiento económico. No obstante, los riesgos siguen siendo bidireccionales. Las presiones políticas internas en Estados Unidos podrían favorecer una resolución rápida del conflicto si el aumento de los precios de la energía se vuelve políticamente costoso. En este contexto, los mercados podrían experimentar fuertes movimientos en ambos sentidos a medida que los inversores ajusten sus expectativas sobre la duración de la guerra y sus consecuencias económicas.


 


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