¿Todo individuo es inocente hasta que las redes sociales dicten lo contrario?
Dr. Psy
Sé que me voy a meter en terrenos escabrosos con lo que escribiré enseguida pero es necesario tomar el riesgo para tratar de entender y aprender de lo que nos está pasando como sociedad, con el influjo de las tecnologías y especialmente la virulencia de las redes sociales, para bien y para mal.
La consciencia y la sensibilidad, así como la identidad latente de un pueblo que comparte mayoritariamente valores, convenciones, necesidades y nociones sobre lo bueno y lo malo ha encontrado en redes como Twitter y Facebook el espacio para la expresión de esos pensamientos, la válvula de escape y el megáfono a través del cual al unísono gritamos nuestra indignación, reclamamos, mentamos madres, ungimos y condenamos, escudados en el anonimato que sólo se compensa por el "glamour" de hacer tendencia y volvernos notables en bola, ensayar nuestros mejores cuestionamientos y quizá hacernos noticia, para darnos la sensación que participamos e hicimos que algo cambiara para "bien".
La buena fe y el sentimiento de solidaridad ante la desgracia, han hecho de esas participaciones y opiniones, en el mejor de los casos, el motor que se echa a andar y acelera a miles de revoluciones para obligar muchas veces a la toma de decisiones políticas o gubernamentales que restauren la tranquilidad concediendo lo que "la ciudadanía exige" y es sin duda ejemplo venturoso que han sido el génesis de grandes movimientos transformadores a nivel internacional.
Pero creo que estamos llegando a una etapa en que visto el poder que se tiene para incidir desde estas trincheras, será necesario o por lo menos deseable ir tomando más consciencia de las causas que abanderamos con nuestra poderosa mayoría tendenciosa cibernética, sopesar y evaluar los elementos, la información que tenemos sobre los problemas que conocemos, las personas involucradas en ellos. Quizá estoy pidiendo mucho, pero insisto, es necesario ante el creciente número de personas que tienen acceso a internet y que de éste aprovechan mayormente la posibilidad de acceder a redes sociales y ademas hacen de éstas su fuente de información, muchas veces extremadamente superficial otras tantas confusa, insuficiente o poco confiable.
No es una cosa fácil, si incluso quienes nos dedicamos al periodismo alguna vez hemos cedido a la encantadora sensación de haber hablado o escuchado la voz divina del pueblo, a través de Facebook y la citamos cual si fuera autoridad o fuente incuestionable de verdad; llegamos a hacer nota de la tendencia de opinión que marcan las redes sobre temas diversos que van desde lo más frívolo a lo más trascendente y el riesgo es que con espantosa facilidad declaramos culpables y los linchamos mediáticamente, pero al siguiente instante nos sumamos a una cruzada para exigir al sistema judicial que respete la máxima que dicta que "todo individuo es inocente, hasta que se demuestre lo contrario"
Lo más peligroso sería que se genere la percepción que los encargados de procurar e impartir justicia se dejan influir por esto para tomar decisiones y no actúan exclusivamente con el fundamento y motivo que las leyes establecen, porque con ello sólo abonamos en la confusión. Nosotros tenemos la posibilidad de participar y el derecho de opinar, ellos el deber y las facultades para actuar con base en la Ley, ni más ni menos, aunque a veces luzcan como incompetentes.
Tengo en mente hoy por ejemplo, al que yo llamo el presunto culpable de las redes sociales, a quien no conozco personalmente, sino sólo como una persona cuya vida se ha expuesto trastornada por una severa acusación en redes sociales y sin que yo lo exima de ninguna culpa, no soy quien, su caso peculiar genera muchas dudas sobre lo certero del juicio popular en la web.
Juan Vicente Hernández León, es el nombre del individuo de 42 años, médico de profesión, a quien se ha señalado como "el pederasta de Tabasco" tras la difusión de un video en el que se le ve tocando la pierna de una niña en un restaurante, en compañía de otras personas. Dicho video fue subido a las redes sociales por una mesera del mismo restaurante "El teponeco" donde ocurrió la escena el 27 de marzo. La fiscalía de Tabasco lo identificó como el protagonista de lo que pareció ser un abuso del cual era objeto la menor que a la postre resultó ser su hija y la condena como el repudio social de inmediato se hicieron sentir en las redes como Twiter y Facebook, teniendo como único elemento el video se ordenó su aprehensión, días más tarde fue detenido y está preso en aquella entidad a la espera de ser juzgado mientras su esposa que ha tratado de defenderlo ahora sin más elementos teme ser acusada de complicidad.
Las dudas, la controversia y la confusión ante este linchamiento mediático, surgen cuando se da a conocer que Hernández León es un médico de Toluca bien querido y respetado entre su gremio, cuyos compañeros han expresado abiertamente en diversos medios su rechazo a la grave acusación, testimoniando lo reconocen no sólo como buen profesionista, sino además como un buen hombre de familia. ¿Cuál es la verdad? ¿Quién tiene la razón? ¿Dónde quedará la justicia?
La obligación de los juzgadores y el ministerio público será acumular todos los elementos para fundamentar su decisión y hoy más que nunca transparentar los motivos, una familia puede ser destrozada y no es poca cosa. Los mirones tomaremos nota esperando aprender.
SUCESOS, ACCIONES Y REACCIONES
EXTRAÑEZA: ¿Qué gana el gobierno estatal dando pasos en falso con asuntos complicados como la Ley para regular el uso de la fuerza pública o la reanudación de las obras de la carretera Toluca Naucalpan en San Francisco Xochicuautla, para después recular? ¿desactivan algún riesgo futuro?
MIRADA FIJA: Los resultados de la Reunión Regional para América Latina y el Caribe rumbo a la Conferencia Hábitat III, que se llevará a cabo en Toluca del 18 al 20 de abril, deberán ser de gran nivel ahora que no vemos la puerta para salir de tantas contingencias por el deterioro ambiental.
Dr. Psy
Sé que me voy a meter en terrenos escabrosos con lo que escribiré enseguida pero es necesario tomar el riesgo para tratar de entender y aprender de lo que nos está pasando como sociedad, con el influjo de las tecnologías y especialmente la virulencia de las redes sociales, para bien y para mal.
La consciencia y la sensibilidad, así como la identidad latente de un pueblo que comparte mayoritariamente valores, convenciones, necesidades y nociones sobre lo bueno y lo malo ha encontrado en redes como Twitter y Facebook el espacio para la expresión de esos pensamientos, la válvula de escape y el megáfono a través del cual al unísono gritamos nuestra indignación, reclamamos, mentamos madres, ungimos y condenamos, escudados en el anonimato que sólo se compensa por el "glamour" de hacer tendencia y volvernos notables en bola, ensayar nuestros mejores cuestionamientos y quizá hacernos noticia, para darnos la sensación que participamos e hicimos que algo cambiara para "bien".
La buena fe y el sentimiento de solidaridad ante la desgracia, han hecho de esas participaciones y opiniones, en el mejor de los casos, el motor que se echa a andar y acelera a miles de revoluciones para obligar muchas veces a la toma de decisiones políticas o gubernamentales que restauren la tranquilidad concediendo lo que "la ciudadanía exige" y es sin duda ejemplo venturoso que han sido el génesis de grandes movimientos transformadores a nivel internacional.
Pero creo que estamos llegando a una etapa en que visto el poder que se tiene para incidir desde estas trincheras, será necesario o por lo menos deseable ir tomando más consciencia de las causas que abanderamos con nuestra poderosa mayoría tendenciosa cibernética, sopesar y evaluar los elementos, la información que tenemos sobre los problemas que conocemos, las personas involucradas en ellos. Quizá estoy pidiendo mucho, pero insisto, es necesario ante el creciente número de personas que tienen acceso a internet y que de éste aprovechan mayormente la posibilidad de acceder a redes sociales y ademas hacen de éstas su fuente de información, muchas veces extremadamente superficial otras tantas confusa, insuficiente o poco confiable.
No es una cosa fácil, si incluso quienes nos dedicamos al periodismo alguna vez hemos cedido a la encantadora sensación de haber hablado o escuchado la voz divina del pueblo, a través de Facebook y la citamos cual si fuera autoridad o fuente incuestionable de verdad; llegamos a hacer nota de la tendencia de opinión que marcan las redes sobre temas diversos que van desde lo más frívolo a lo más trascendente y el riesgo es que con espantosa facilidad declaramos culpables y los linchamos mediáticamente, pero al siguiente instante nos sumamos a una cruzada para exigir al sistema judicial que respete la máxima que dicta que "todo individuo es inocente, hasta que se demuestre lo contrario"
Lo más peligroso sería que se genere la percepción que los encargados de procurar e impartir justicia se dejan influir por esto para tomar decisiones y no actúan exclusivamente con el fundamento y motivo que las leyes establecen, porque con ello sólo abonamos en la confusión. Nosotros tenemos la posibilidad de participar y el derecho de opinar, ellos el deber y las facultades para actuar con base en la Ley, ni más ni menos, aunque a veces luzcan como incompetentes.
Tengo en mente hoy por ejemplo, al que yo llamo el presunto culpable de las redes sociales, a quien no conozco personalmente, sino sólo como una persona cuya vida se ha expuesto trastornada por una severa acusación en redes sociales y sin que yo lo exima de ninguna culpa, no soy quien, su caso peculiar genera muchas dudas sobre lo certero del juicio popular en la web.
Juan Vicente Hernández León, es el nombre del individuo de 42 años, médico de profesión, a quien se ha señalado como "el pederasta de Tabasco" tras la difusión de un video en el que se le ve tocando la pierna de una niña en un restaurante, en compañía de otras personas. Dicho video fue subido a las redes sociales por una mesera del mismo restaurante "El teponeco" donde ocurrió la escena el 27 de marzo. La fiscalía de Tabasco lo identificó como el protagonista de lo que pareció ser un abuso del cual era objeto la menor que a la postre resultó ser su hija y la condena como el repudio social de inmediato se hicieron sentir en las redes como Twiter y Facebook, teniendo como único elemento el video se ordenó su aprehensión, días más tarde fue detenido y está preso en aquella entidad a la espera de ser juzgado mientras su esposa que ha tratado de defenderlo ahora sin más elementos teme ser acusada de complicidad.
Las dudas, la controversia y la confusión ante este linchamiento mediático, surgen cuando se da a conocer que Hernández León es un médico de Toluca bien querido y respetado entre su gremio, cuyos compañeros han expresado abiertamente en diversos medios su rechazo a la grave acusación, testimoniando lo reconocen no sólo como buen profesionista, sino además como un buen hombre de familia. ¿Cuál es la verdad? ¿Quién tiene la razón? ¿Dónde quedará la justicia?
La obligación de los juzgadores y el ministerio público será acumular todos los elementos para fundamentar su decisión y hoy más que nunca transparentar los motivos, una familia puede ser destrozada y no es poca cosa. Los mirones tomaremos nota esperando aprender.
SUCESOS, ACCIONES Y REACCIONES
EXTRAÑEZA: ¿Qué gana el gobierno estatal dando pasos en falso con asuntos complicados como la Ley para regular el uso de la fuerza pública o la reanudación de las obras de la carretera Toluca Naucalpan en San Francisco Xochicuautla, para después recular? ¿desactivan algún riesgo futuro?
MIRADA FIJA: Los resultados de la Reunión Regional para América Latina y el Caribe rumbo a la Conferencia Hábitat III, que se llevará a cabo en Toluca del 18 al 20 de abril, deberán ser de gran nivel ahora que no vemos la puerta para salir de tantas contingencias por el deterioro ambiental.