Derecho a la salud

Oscar Glenn

Derecho a la salud

Ojalá


El primer día de 2020 entró en operación el INSABI, dejando atrás el Seguro Popular, con la promesa de garantizar servicios de salud gratuitos y de calidad a 69 millones de mexicanas y mexicanos que no cuentan con seguridad social. No hubo ningún proceso ni plan conocido de transición. La buena intención verbal, no se ha hecho realidad dos años después


El viernes pasado, en Tlaxcala, el presidente López Obrador al poner en marcha un acuerdo de colaboración con los gobiernos de Tlaxcala y Nayarit para que el IMSS Bienestar se haga cargo de los sistemas de salud locales, anunció que el objetivo es que este esquema sea replicado en todo el país.


La buena intención de este programa -según el mandatario- es hacer efectivo el derecho a la salud, mediante la federalización del sector, calculando que con ello no falten los médicos, especialistas, y que los centros de salud estén en buen estado, con los equipos indispensables, además del abasto de medicamentos gratuitos y no habrá límite de presupuesto para esa
transformación.


Hay que señalar que esta decisión evidencia que el gobierno federal acepta implícitamente que el INSABI ha quedado a deber mucho y debe ser algo mejor; lo interesante es que, se apuesta por que el esquema IMSS Bienestar, con la estabilidad y experiencia conocida del instituto -además del desafío actual de brindar atención satisfactoria a sus derechohabientes- proporcionará el primero y segundo nivel de atención médica a personas sin seguridad social, ya como encargado de la operación y administración de los hospitales que hoy operan los gobiernos estatales.


La llamada “federalización” de los sistemas estatales de salud al 2024- inminente por mandato presidencial- pasa por la concentración de los recursos hasta ahora entregados a los estados, por lo que ojalá ahora si la federación tenga verdaderamente claro el delicado proceso de conversión, con planeación y presupuestación partiendo de un adecuado diagnóstico, incluyendo la dimensión del reto y de la población que requiere servicios, así como las condiciones en las que se encuentra toda la infraestructura del sector, los materiales y el equipo humano que lo mueve.


Ojalá que pronto el Gobierno de detalle del proceso y que con máximo escrúpulo y responsabilidad el Gobernador Mexiquense y todos los gobernadores y gobernadoras, revisen el pretendido convenio con el que la federación asumiría el control de los recursos estatales de salud, antes de permitir un caos que afecte a la ciudadanía que busca preservar su salud.


El escepticismo se aferra cuando vemos que, según información de la encuesta de Ingresos y Gastos en los Hogares, el cambio del Seguro Popular al INSABI junto con la pandemia provocó que entre 2018 y 2020 el gasto en salud aumentara 40%e incrementara a 35.7 millones el número de personas que aseguran no tener acceso a los servicios de salud. Ojalá eso verdaderamente se pueda empezar a remediar, no sea solo decir lo que muchos quieren oír.


Provocaciones


#Inquietud: Con el complicado panorama electoral en EDOMEX rumbo al 2023 ¿Un secretario de desarrollo social convertido a presidente de partido aporta fortaleza?


#BuenaConducta: El asunto de la “Casa del Bienestar” del vástago presidencial podría trascender jurídicamente como ¿conflicto de Interés, tráfico de influencias, ambas o simple anécdota de la 4T?


#Rendimiento: Interesante propuesta de la Diputada Paola Jiménez para imponer a Síndicos y Regidores de los 125 municipios, el deber de contar con programas de trabajo y rendir informes de resultados periódicamente. Se acabaría el estatus de “becarios” de algunos al darle significación y métrica a su labor o exponer la intrascendencia. Veremos quienes apoyan la iniciativa.