Los avances científicos y tecnológicos plantean nuevos desafíos éticos relacionados con el cambio climático, las crisis sanitarias, la inteligencia artificial, las desigualdades sociales y las transformaciones de los sistemas de salud, señaló Ana Carolina Sepúlveda Vildósola, directora de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Durante la inauguración del Cuarto Congreso Internacional de Ética y Bioética: Interdisciplinariedad para la Sostenibilidad, la académica destacó que estos retos obligan a reflexionar sobre las decisiones que se toman, sus destinatarios, los principios que las orientan y sus consecuencias.
En el encuentro, realizado en el Palacio de la Escuela de Medicina de la UNAM, subrayó que la interdisciplinariedad permite construir respuestas colectivas desde distintas áreas del conocimiento, como medicina, ciencias de la salud, humanidades, ciencias sociales, derecho, filosofía, tecnología y ciencias ambientales.
El congreso reunió a más de 90 conferencistas y panelistas, contó con representantes de 30 instituciones y presentó 110 trabajos libres. Entre los temas abordados estuvieron la sostenibilidad y responsabilidad ambiental, ética del cuidado, futuras pandemias, inteligencia artificial, políticas públicas, gobernanza, integridad científica, enseñanza de la bioética, cuidados paliativos, perspectiva de género y humanización de la atención médica.
Por su parte, Eduardo Vega López, titular de la Coordinación Universitaria para la Sustentabilidad de la UNAM, señaló que la sostenibilidad debe entenderse como una convicción bioética orientada a preservar todas las formas de vida y aprovechar la riqueza y diversidad biológica para generar bienestar social.
Advirtió que los recursos naturales deben utilizarse sin provocar su deterioro, contaminación o agotamiento. Añadió que la bioética y la sustentabilidad requieren compromisos entre las generaciones actuales y futuras para conservar, restaurar y manejar adecuadamente los distintos hábitats del planeta.
En su intervención, Patricio Santillán Doherty, titular de la Comisión Nacional de Bioética, planteó la importancia de adoptar el enfoque de “Una sola salud”, que integra el bienestar humano con el de otras especies, como animales y plantas, así como con las condiciones del medio ambiente.
Señaló que las decisiones relacionadas con la salud deben considerar también a los ecosistemas y a las demás formas de vida, debido a que las afectaciones ambientales tienen consecuencias para el conjunto del planeta.
En representación de la directora de la Facultad de Filosofía y Letras, Mary Frances Rodríguez van Gort, Luis Ramos Alarcón, coordinador de Investigación de esa entidad, destacó que los avances científicos y tecnológicos amplían la capacidad humana para intervenir en la naturaleza y transformar la vida.
Por ello, consideró necesario fortalecer una conciencia ética que permita reconocer las implicaciones de las decisiones, anticipar sus consecuencias y preservar el valor de la vida en todas sus dimensiones. Asimismo, señaló que la bioética constituye un espacio de diálogo entre el conocimiento científico, la reflexión filosófica y la responsabilidad social.
Como parte del congreso, por primera ocasión se entregó el Premio a la Trayectoria en Bioética, instituido por las facultades de Medicina y de Filosofía y Letras de la UNAM. El reconocimiento lleva el nombre de Juliana González Valenzuela, profesora emérita y doctora honoris causa por la Universidad, quien fue distinguida por su obra y contribución al desarrollo de la bioética en México.
También fueron reconocidos Alejandro Herrera Ibáñez, investigador jubilado del Instituto de Investigaciones Filosóficas y especialista en ética ambiental y animal, así como Carol Hernández Rodríguez, investigadora del Programa Universitario de Bioética, experta en sustentabilidad y calentamiento global desde la perspectiva de la ética ambiental.
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