Fuerzas militares de Estados Unidos derribaron aproximadamente 100 drones sospechosos de estar vinculados con organizaciones criminales durante agosto, como parte de las operaciones de seguridad implementadas en la frontera sur, informó un alto funcionario del Departamento de Guerra a Fox News.
La cifra representa uno de los primeros datos públicos sobre la frecuencia con la que las fuerzas estadounidenses utilizan sistemas especializados para detectar y neutralizar drones en la zona fronteriza, incluidos equipos tecnológicos avanzados como sistemas láser.
De acuerdo con el funcionario, las acciones fueron realizadas por la Fuerza de Tarea Frontera Sur, con apoyo de unidades militares que proporcionaron e integraron equipos especializados para enfrentar este tipo de amenazas.
Las operaciones, explicó, fueron planeadas y coordinadas con el Ejército mexicano y autoridades fronterizas de ambos países, con el objetivo de evitar interferencias y posibles incidentes entre las fuerzas desplegadas en la región.
El Pentágono señaló que la estrategia contempla combinar distintas tecnologías, personal capacitado y facultades militares para responder a la presencia de drones presuntamente relacionados con cárteles, en lugar de depender de un solo sistema antidrones.
Kingsley Wilson, secretario de prensa del Pentágono, confirmó que Estados Unidos utiliza tecnología defensiva para proteger a su personal y las operaciones de seguridad fronteriza frente a amenazas de drones atribuidas a organizaciones criminales.
La revelación ocurre mientras la administración del presidente Donald Trump mantiene una estrategia de mayor participación militar contra organizaciones dedicadas al tráfico de drogas en el hemisferio occidental, incluida la realización de operaciones letales contra personas señaladas como narcotraficantes.
Funcionarios estadounidenses han defendido esta política y asegurado que el uso directo de la fuerza militar busca proteger el territorio estadounidense frente a las amenazas atribuidas a los cárteles.
El despliegue de sistemas antidrones representa así una nueva dimensión de la estrategia de seguridad fronteriza de Estados Unidos, con énfasis en la detección y neutralización de aeronaves no tripuladas que las autoridades relacionan con actividades de organizaciones criminales.