Las autoridades francesas reportaron la detención de aproximadamente 2 mil personas tras una jornada de protestas sociales realizada el sábado en distintas ciudades del país, donde las movilizaciones derivaron en enfrentamientos con las fuerzas del orden, saqueos de establecimientos y daños a edificios públicos.
La cifra fue difundida por el ministro del Interior, Laurent Núñez, quien señaló que entre los responsables de los actos violentos había grupos de ultraizquierda y personas que aprovecharon las manifestaciones para vandalizar y saquear comercios. El funcionario precisó que el balance de detenciones y personas lesionadas todavía era provisional.
De acuerdo con el Ministerio del Interior, alrededor de 600 policías, gendarmes y bomberos resultaron heridos durante los disturbios. Los daños materiales también fueron considerables, particularmente en establecimientos comerciales, mientras que la Federación del Comercio y de la Distribución estimó que las afectaciones podrían ascender a cientos de millones de euros y calculó que unas mil 500 tiendas fueron vandalizadas.
Las manifestaciones reunieron a aproximadamente 550 mil personas en todo el país, según cifras oficiales, mientras que los organizadores calcularon una participación superior a 800 mil asistentes. En París, la movilización entre las plazas de la República y de Clichy congregó a unas 110 mil personas, de acuerdo con el Gobierno.
Ante la magnitud de los incidentes, el primer ministro, Sébastien Lecornu, convocó a una célula interministerial de crisis para evaluar las consecuencias de los disturbios. Además, solicitó que las fiscalías pidieran prisión provisional para las personas detenidas. Por su parte, la dirigente ecologista Marine Tondelier exigió la dimisión de Núñez, al considerar que el responsable de Interior subestimó la magnitud de las movilizaciones.
En la capital francesa, varios grupos realizaron marchas no previstas y protagonizaron saqueos, principalmente en las inmediaciones de la plaza de la República y en distintos bulevares. Aunque la Prefectura de Policía informó que la situación se estabilizó durante la noche, al día siguiente todavía podían observarse escaparates destrozados, cristales sobre las calles y barricadas construidas con contenedores, bicicletas y mobiliario urbano. Durante los enfrentamientos en París también resultaron heridos 13 agentes y dos bomberos, mientras que una persona murió tras sufrir una parada cardiorrespiratoria.
Uno de los episodios más graves ocurrió en Limoges, donde un incendio provocado durante las protestas causó daños severos al Ayuntamiento, un edificio histórico construido entre 1876 y 1883. De acuerdo con las autoridades locales, varios manifestantes forzaron la entrada y prendieron fuego en el interior, lo que ocasionó que las llamas se extendieran a los pisos superiores y alcanzaran la cubierta, que terminó por derrumbarse.
El prefecto de Haute-Vienne, Maurice Barate, informó que el incendio quedó controlado el domingo, mientras los bomberos trabajaban para extinguir los últimos focos. El alcalde de Limoges, Guillaume Guérin, condenó los hechos y aseguró que, pese a los daños al inmueble, los servicios municipales continuarían funcionando. Las autoridades también reportaron saqueos de comercios y otros incidentes en el centro de la ciudad.
En Lyon, tercera ciudad más poblada de Francia, fueron detenidas 160 personas durante las movilizaciones. El prefecto Étienne Guyot defendió el despliegue policial y afirmó que las fuerzas de seguridad priorizaron la protección de las personas ante la intensidad de los disturbios. El alcalde, Grégory Doucet, señaló que pudo constatar los daños en distintos puntos de la ciudad, incluida la oficina de turismo, afectada por un incendio provocado.
En medio de la crisis, el presidente Emmanuel Macron anunció un mensaje televisado para condenar los actos violentos y reiterar que sus responsables serían perseguidos y castigados. La intervención estaba prevista para las 20:00 horas locales del domingo, después de la reunión de crisis encabezada por Lecornu.
Las autoridades continúan evaluando los daños y las consecuencias de una jornada de movilizaciones que, pese a su carácter social, terminó con enfrentamientos, detenciones y afectaciones a la infraestructura pública y comercial en diversas ciudades francesas.
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