Durante el simposio "UNAM y la OTPCEN. Cooperación Científica y Técnica por un mundo sin ensayos nucleares", especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y organismos internacionales señalaron que la consecución de la paz y la seguridad global depende no solo de la diplomacia, sino de la investigación técnica y la colaboración entre la comunidad académica y los gobiernos. El director del Instituto de Geofísica (IGf), José Luis Macías Vázquez, destacó que la UNAM colabora desde hace tres décadas mediante el monitoreo, la operación de estaciones sismológicas e hidroacústicas en las Islas Revillagigedo y el análisis de datos canalizados al sistema internacional de vigilancia para la detección de posibles detonaciones nucleares en el planeta. En el acto, se develó una placa conmemorativa para refrendar el vínculo de la Universidad con la Comisión Preparatoria de la Organización del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (OTPCEN).
En su intervención, el investigador emérito del IGf, Gerardo Suárez Reynoso, repasó los antecedentes históricos desde la primera prueba nuclear en 1945 y la posterior creación de la Red Mundial Estandarizada de Sismógrafos (WWSSN). El especialista subrayó que el desarrollo de esta tecnología para identificar ondas sísmicas derivadas de detonaciones atómicas permitió, al mismo tiempo, sentar las bases de la sismología moderna, el estudio del interior de la Tierra y la comprensión de la tectónica de placas. Suárez Reynoso enfatizó que así como la ciencia intervino en la creación del armamento nuclear, la comunidad científica tiene la responsabilidad ética de contribuir a su neutralización.
Por su parte, el secretario ejecutivo de la OTPCEN, Robert Floyd, rememoró el impacto de los bombardeos en Hiroshima y Nagasaki, así como la coyuntura de la crisis de los misiles en 1962, acontecimientos que impulsaron acuerdos multilaterales para la no proliferación. Floyd resaltó el papel histórico de México en el arme nuclear pacífico mediante la firma del Tratado de Tlatelolco en 1967, iniciativa promovida por el diplomático Alfonso García Robles que constituyó la primera zona libre de armas nucleares en una región poblada. El representante internacional concluyó reafirmando la relevancia del respaldo técnico para avanzar hacia la prohibición absoluta de los ensayos atómicos en el mundo.
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