Mujeres mexiquenses que además de ser madres participan como combatientes forestales se han convertido en pieza clave para la protección de más de un millón de hectáreas de superficie forestal en el Estado de México, al sumarse a las acciones de prevención y combate de incendios impulsadas por el gobierno estatal.
A través de la Protectora de Bosques del Estado de México (Probosque), brigadistas reciben capacitación especializada para enfrentar emergencias forestales mediante estrategias como la creación de cinturones negros, líneas negras, quemas controladas y brechas cortafuego, labores fundamentales para reducir riesgos durante la temporada de incendios.
Entre ellas destaca Josefina Nieto Hernández, brigadista del ejido Corral de Piedra, quien aseguró que participar en la defensa del bosque representa un orgullo y una responsabilidad, al considerar que cada mujer que enfrenta estos riesgos demuestra fortaleza y compromiso con el medio ambiente.
Otra de las voces que refleja esta vocación es Francisca Hernández Hernández, madre y combatiente forestal, quien afirmó que su labor también busca dar ejemplo a sus hijos sobre la importancia de proteger los recursos naturales, especialmente el agua y los bosques que garantizarán un mejor futuro para las nuevas generaciones.
Las brigadistas reciben formación sobre comportamiento del fuego, protocolos de seguridad y uso de equipo especializado, como cascos, guantes y ropa ignífuga, lo que les permite actuar con mayor preparación y reducir riesgos en campo.
El Gobierno del Estado de México reconoció el trabajo de estas mujeres y de todas las brigadas comunitarias que participan en la prevención y control de incendios forestales, además de reiterar el llamado a la ciudadanía para reportar cualquier señal de humo o fuego al Teléfono Rojo de Probosque o al número de emergencias 911.
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