Aquí se abre el gran interrogante: ¿vale la pena decir lo que uno piensa?
Una vez que has sacado a la luz el tema espinoso, las reacciones habituales suelen ser dos. Opción uno: los demás de repente muestran su total acuerdo cuando antes de que tú sacaras el tema se mantenían en el silencio más sepulcral. Opción dos: los demás prefieren continuar negando la existencia del elefante y te condenan al ostracismo, generalmente pasa cuando hay miedo en manifestar lo contrario.
Así se trata el tema del narco estado en estos días. ¿Hay acuerdo entre el estado y el narco?
Porfirio Muñoz Ledo puso el dedo en la llaga al declarar que existe un acuerdo entre la 4T y el narco. El presidente se ofendió, lo negó y le dio vuelta a la página cerrando la clásica conferencia mañanera diciendo, es muy corriente y vulgar, Porfirio me conoce, es un juicio temerario, no somos iguales, Porfirio ya está viejo, no hay prueba alguna. Además, como se argumenta cada mañana, de manera repetitiva, ya se están atacando las causas, son los conservadores, es Calderón el culpable, mejor abrazos y no balazos.
Acompañando a estas declaraciones se encuentran varios hechos que tipifican una conducta permisiva por parte del Estado que tachan en lo inverosímil como la declaración presidencial de cuidar a los malhechores porque tienen derechos humanos, la persecución que sufrieron los militares en Nueva Italia, Michoacán, el líder de Morena en Tamaulipas alabando al cártel del golfo y minimizar la existencia del retén en Badiraguato, Sinaloa. En cualquier otro país del mundo todo esto sería inadmisible.
El jefe del comando norte, general Glen Van Herck, señaló que el 30% a 35% ya es territorio perdido, se encuentra dominados por el narco, en ese cálculo se encuentra Tamaulipas, Michoacán, Zacatecas, entre otros más.
Según el secretariado ejecutivo del sistema nacional de seguridad pública del gobierno federal hay 7,335 casos reportados de homicidio doloso dato que rebasa en 5.3% los datos del 2011, en el sexenio de Felipe Calderón Hinojosa; En marzo 2022 se reportaron 2,657 homicidios dolosos, 396 más que en febrero del 2022, hay un incremento del 17.5% y son números de este gobierno. Los números no mienten, son fríos y reflejan una realidad que es ajena a la que manifiesta cada mañana el presidente.
Al final las declaraciones del presidente son simples palabras que se las lleva el viento, la realidad que vivimos los de a pie es abrumadora, angustiosa y agobiante. Las evidencias son tan avasalladoras en esta acusación que hace Porfirio que convierte al silencio normalizador, que sale de palacio nacional, en ensordecedor.
Hay un elefante en la sala que no podemos ignorar.
Dr. Arturo Argente Villarreal
Escuela de Derecho
Tec de Monterrey, campus Toluca.