La simple mención de lo evidente ha puesto nuevamente de mal humor al Presidente, que México tiene un serio problema de seguridad no es ningún misterio y que el ejercicio periodístico se ve en franco peligro cada día, tampoco, en una administración que desde que tomó protesta, acumula más de 50 periodistas muertos, hacer un llamado internacional sobre lo que sucede en México no sólo es inevitable, sino necesario a fin de presionar a las autoridades a tomar más en serio este problema.
En respuesta, el gobierno mexicano, en voz del presidente, quien ha reconocido la autoría de tal desatino público, decide lanzar improperios, hacer conjeturas y establecer una narrativa contribuyendo a la fragilidad económica de México. Debo confesar que en primera instancia quise encontrar justificaciones, argumentos, razones que quizá pudieran dar pie a la respuesta presentada por el gobierno de mi país, pero francamente no las encontré.
Lo que si encontré fue la innecesaria confrontación con aquellos quienes deben palomear la actualización del nuevo Tratado de Libre Comercio que contribuiría a diversificar el comercio en nuestro país, que se encuentra peligrosamente concentrado en los vínculos con nuestro vecino del norte. Debemos ser tremendamente cuidadosos a la hora de analizar los términos de la referencia por parte de los parlamentaristas europeos, porque en ninguno de los audios o grabaciones disponibles en las redes sociales, encontrará usted un señalamiento o ataque a nuestro país, su identidad, cultura, historia o sociedad, lo que si puede encontrar es una nada honrosa mención, de lo complejo y peligroso que es ejercer el oficio periodístico todos los días y lo poco que ha hecho la actual administración para mitigar ese riesgo.
Desde 1997, México suscribió con la Unión Europea, un Acuerdo de Asociación Económica, Concertación Política y Cooperación, conocido como el “Acuerdo Global”, en donde se establecen, además de las reglas para facilitar el intercambio de mercancías y servicios de forma abierta, una serie de aspectos entre los que se puede mencionar el establecimiento de mecanismos de cooperación en áreas como el multilateralismo, los derechos humanos, la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer, la migración, el estado de derecho, la cultura, la educación, la innovación científica y tecnológica, la agenda digital, el desarrollo sostenible, la inclusión social y la cooperación internacional para la paz y la seguridad, es decir, no se trata de una atribución unilateral o una intromisión a la política interna de México, sino de una pactada, y en proceso de renegociación política, agenda robusta de intercambio entre México y aquella región.
¿A caso desconocía el presidente lo que establece el Acuerdo Global? ¿nadie le comentó cuáles eran los términos de intercambio pactados, principalmente en materia de derechos humanos?
En materia económica el intercambio y la vinculación no es menor, cómo resultado de este acuerdo global que desde el 2018 está en proceso de actualización entre regiones, la Unión Europea ha sido el origen de más del 30% de las Inversiones Extranjeras Directas en nuestro país y es un importante y desatacado competidor en sectores como el de servicios financieros, productos agropecuarios e industrias manufactureras como la textil, la aeroespacial, bebidas y la industria farmacéutica que es estratégica en nuestro país, principalmente por la cantidad de patentes que registra cada año, es decir, la Unión Europea constituye el segundo socio comercial más importante para nuestro país, solo después de Estados Unidos.
Si habláramos de montos en proporción del PIB, la Inversión extranjera directa proveniente de la UE representa el 4% del total a través de las más de 19 mil empresas establecidas en nuestro territorio, concentradas principalmente en la Ciudad de México (23.6%), el Estado de México (10.8%), Nuevo León (8.6%), Puebla (5.6%) y Jalisco (5.4%).
Para estas entidades federativas, la participación en sectores fundamentalmente industriales representa entre el 5 y 12% de su Producto Interno Bruto estatal y genera al año más de 1 millón de empleos, que pueden ponerse en riesgo si las empresas globales deciden trasladar sus inversiones a otras regiones más amigables con la inversión.
Durante una de las mañaneras, el presidente López Obrador señaló que él mismo se había hecho cargo de la elaboración de la respuesta, deslindando la intervención de la Cancillería, por tratarse de un “asunto político”. Lo delicado de tratar las relaciones internacionales que soportan los vínculos económicos como un “asunto político”, es que se corre el riesgo de, en aras de tocar aquellos intereses de grupo o sociales que tienen un impacto positivo en la percepción interna, ponerse en riesgo algo más que la estabilidad, puede cerrarse desde adentro la oportunidad de generar mejores oportunidades para todos los mexicanos.
MGPP Cynthia Valeriano López
Profesora de Economía
Tec de Monterrey, Campus Toluca
cvaleriano@tec.mx