Representantes del transporte público en la entidad consideraron que el precio máximo de alrededor de 27 pesos por litro de diésel, aplicado desde mayo, no es suficiente para compensar el impacto financiero que enfrentan tras los incrementos registrados semanas atrás.
El delegado de la Cámara Nacional de Autotransporte de Pasaje y Turismo, Odilón López Nava, explicó que el aumento de hasta 5 pesos por litro ocurrido en marzo continúa afectando de forma directa la operación diaria, por lo que el ajuste actual solo representa un alivio parcial.
Indicó que, a diferencia de otros sectores, el transporte concesionado no puede modificar sus tarifas de manera inmediata debido a la regulación vigente, lo que obliga a absorber los incrementos en combustible dentro de sus costos.
A esta situación se suma la competencia de unidades que operan fuera de la normativa, así como otros gastos operativos que presionan la rentabilidad del servicio.
Aunque reconoció la intervención de autoridades para estabilizar el precio, el sector planteó la necesidad de reforzar medidas como el combate al transporte irregular y la supervisión en campo.
Asimismo, consideró que la reorganización de rutas podría contribuir a mejorar la eficiencia del sistema, siempre que se acompañe de acciones de control y cumplimiento de la ley.
Los transportistas advirtieron que, sin una estrategia integral, el impacto del tope al diésel será limitado para garantizar la viabilidad del servicio en el Estado de México.
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