El Grupo Parlamentario del PRI en el Congreso del Estado de México votó en contra de la reforma constitucional en materia electoral conocida como “Plan B”, al considerar que la iniciativa representa un retroceso para el federalismo, la autonomía municipal y el equilibrio democrático en el país.
La bancada priista argumentó que la propuesta contempla modificaciones que impactan de manera directa en la estructura y operación de los congresos locales, además de debilitar financieramente a los institutos electorales estatales.
Durante la discusión legislativa, el diputado Eduardo Zarzosa señaló que la reforma reduce la participación de las fuerzas de oposición en los gobiernos municipales al establecer límites en la integración de los cabildos, restringiéndolos a una sindicatura y un máximo de 15 regidurías.
El legislador sostuvo que la iniciativa está planteada bajo un discurso de austeridad, pero en realidad promueve una mayor centralización del poder y disminuye la autonomía de estados y municipios.
Asimismo, el PRI criticó que la reforma no contemple mecanismos para atender la sobrerrepresentación legislativa, fenómeno que —aseguró— distorsiona la voluntad ciudadana y genera mayorías artificiales en los órganos de representación.
De igual manera, reprochó que el proyecto omita acciones para reforzar la seguridad de los procesos electorales, prevenir la intervención del crimen organizado y frenar el ingreso de recursos ilícitos en campañas políticas.
Con su voto en contra, la bancada priista fijó postura frente a una reforma que considera perjudicial para la pluralidad política y el equilibrio institucional en el país.
Cifras y mentiras de allá arriba
Audiencia ciudadana, oportunidad
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