El dato no es menor, ya que de confirmarse por parte de está institución, las previsiones de crecimiento económico en México para el 2022 serán raquíticas y muy probablemente no alcanzarán a reponer el crecimiento perdido desde el 2019 y particularmente en el 2020. ¿Qué tanto puede afectar dicha situación a los ciudadanos en su entorno individual?, pues realmente pueden tener un impacto significativo.
Empecemos por el principio…
Una de las primeras afectaciones de un menor crecimiento económico, tiene que ver con una expectativa de una menor producción de bienes y servicios en la economía, lo que implica menos empleo para las familias y también una menor recaudación de impuestos para el gobierno, recordemos que el gobierno en el paquete económico proyectó una generación de ingresos por poco más de 6.17 billones de pesos, algo así como un 7.5% más de lo que estimó obtener para el 2021.
Vale la pena señalar que este estimado de crecimiento de ingresos del gobierno federal, se derivan de un presunto crecimiento en la recaudación del IVA, que implicaría que las personas y las empresas consumen domésticamente más de lo que consumieron en el 2021, lo que se ve poco menos que improbable en el corto plazo, toda vez que durante la primera quincena del año, la inflación reportada ha sido de más de 7.1%, lo que implica una menor tasa de consumo de consumidores y empresas, que naturalmente se volverán mucho más cautos en el gasto.
Lo anterior, también implica un irremediable ajuste presupuestal del gobierno federal, es decir, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público deberá “ajustar el cinturón” de distintas dependencias, en aras de generar economías (ahorros) que le permitan mantener el equilibrio macroeconómico para el 2022 y evitar que se combine la inflación con un bajo (o nulo) crecimiento económico, con el alto costo político que ello tendría en un año en donde se jugarán 6 gubernaturas.
¿Y cuales podrían ser estas dependencias del gobierno con ajustes presupuestales? Es la gran pregunta que se siente como una honda preocupación en los pasillos y oficinas de cada institución que deberán hacer cada vez más con menos recursos. Si bien no tenemos el dato preciso de cuantas serán afectadas, si podemos imaginar quienes serán aquellos que pudieran escaparse de la guadaña presupuestaria y mantener, con aparente normalidad sus funciones, por ejemplo, podemos anticipar que la Secretaría del Bienestar, con un presupuesto de más de 299 mil millones de pesos, será de las menos afectadas, principalmente en lo concerniente a la operación de recursos para los programas insignia de este gobierno (pensión para adultos mayores y/o sembrando vida, por ejemplo) y que resultan más necesarios que nunca en un año electoral.
Que decir de la Secretaría de la Defensa Nacional, que si bien tuvo un ajuste al presupuesto propuesto por el ejecutivo, sigue siendo una de las dependencias con el volumen de recursos más importante de la Federación, lo anterior sin considerar los recursos que deben ser transferidos o pagados por otras instancias como la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, la Secretaría de Turismo, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, PEMEX o la propia Secretaría de Bienestar en forma de Convenios para pagar las multifunciones de dicha institución y su innegable protagonismo en la vida económica y civil del momento, no se ve probable un recorte en los recursos asignados a los proyectos presidenciales como el Tren Maya, el Aeropuerto Felipe Ángeles o Dos Bocas.
Dicho lo anterior, nos quedan candidatos muy claros a la vista, empezando por los organismos autónomos (COFECE, INE, IFT, etc..) más recortes de personal, en esta obsesión por seguir adelgazando dependencias que se ven cada vez mas acotadas y poco presentes en la vida de los ciudadanos y recortes en las compras de gobierno (papelería, servicios de limpieza, arrendamientos, medicamentos, equipos de computo, etc.) en donde si pudiera afectarse la calidad de la atención y por ende del deber gubernamental con los ciudadanos.
¿Qué tan afilada estará la guillotina presupuestal? Dependerá de donde se concentren los deseos y las necesidades políticas de un gobierno que sigue sin entender, que la verdadera prosperidad va de la mano con instituciones fuertes que tienen tareas bien definidas, atienden problemáticas sociales (Salud, Educación, producción agropecuaria, fomento a la micro, pequeña y mediana empresa, por mencionar algunas) y cuentan con los mejores perfiles para cumplir con el mandato social.
Cómo diría Hanna Arendt, cuando hablaba del papel que la ciudadanía en las labores de gobierno, el pueblo es el constructor de flautas, siempre lo ha sido, el gobernante es aquel que las toca, sin el pueblo, no hay flauta y sin el gobierno, no hay melodía, vamos juntos en este propósito, de ahí la importancia de tener un gobierno fuerte, pero nunca más fuerte que la sociedad a la que promete servir.
MGPP Cynthia Valeriano López
Catedrática del Tec de Monterrey, Campus Toluca.
cvaleriano@tec.mx