La intensificación del conflicto en Oriente Medio entre Hezbollaj e Israel ha provocado una crisis humanitaria de gran escala, con más de un millón de personas desplazadas en Líbano en apenas tres semanas, de acuerdo con agencias de la organización de las Naciones Unidas.
El desplazamiento, que representa cerca del 20 por ciento de la población libanesa, ocurre de forma acelerada y caótica. Según UNICEF, en promedio 19 mil niños abandonan sus hogares cada día, muchos de ellos por segunda o tercera ocasión, en un contexto marcado por bombardeos constantes y evacuaciones forzadas.
Desde Beirut, el representante de UNICEF en Líbano, Marcoluigi Corsi, advirtió que la magnitud de la crisis equivale a cientos de autobuses escolares llenos de menores huyendo diariamente para salvar sus vidas. Los desplazamientos abarcan desde el sur del país y la región de la Bekaa hasta la capital y el norte, mientras las cifras continúan en aumento.
Las familias buscan refugio en condiciones precarias, instalándose en edificios inconclusos, espacios improvisados o incluso vehículos. En este entorno, niñas y niños enfrentan un ciclo constante de violencia que agrava afectaciones psicológicas, con secuelas emocionales profundas. Hasta el momento, al menos 121 menores han muerto y 395 han resultado heridos.
La situación se agrava por la destrucción de infraestructura clave. Ataques del ejército israelí han derribado puentes en el sur de Líbano, dejando aisladas a más de 150 mil personas y dificultando el acceso de ayuda humanitaria, según el alto comisionado de la Naciones Unidas de los refugiados.
Aunque se han realizado múltiples operaciones de asistencia, el acceso sigue siendo limitado por condiciones de seguridad. Autoridades humanitarias advierten que no existen zonas seguras, ni siquiera en la capital libanesa, tras recientes ataques en áreas urbanas.
En paralelo, la crisis se extiende a Irán, donde la federación internacional de la sociedades de la Cruz Roja y de la media luna roja reportó un deterioro acelerado de las condiciones de vida. En Terahán, una ciudad de nueve millones de habitantes, se registran afectaciones severas, mientras que en el sur del país persisten cortes de agua, electricidad y un apagón de internet desde finales de febrero.
La violencia también ha impactado directamente a los servicios de emergencia. Al menos 17 centros de la Media Luna Roja han sido alcanzados y cerca de 100 ambulancias resultaron dañadas o destruidas. La organización Mundial de la Salud documentó además 21 ataques contra personal sanitario y centros médicos desde el inicio de las hostilidades.
Pese al panorama crítico, organismos internacionales informaron sobre la reactivación gradual de los envíos de ayuda humanitaria desde Dubai, uno de los principales centros logísticos de la OMS. Tras interrupciones iniciales, el transporte aéreo en la región ha recuperado entre el 50 y el 60 por ciento de su capacidad, lo que permitirá agilizar el envío de suministros esenciales, incluidos medicamentos destinados a Gaza.