En apoyo a esta demanda ciudadana, los diputados del PRI, Ana Lilia Herrera, Cristina Ruiz, Xavier González Zirión y Laura Haro; del PAN, Éctor Jaime Ramírez, Mariana Gómez del Campo, Gabriel Quadri y Diana Lara Carreón, así como de Movimiento Ciudadano, Salomón Chertorivski y del PRD, Edna Díaz, suscribieron un Punto de Acuerdo.
Fue en conferencia de prensa donde, detallaron que el exhorto pretende que la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) detalle porqué las nuevas rutas generan mayor contaminación acústica, así como los riesgos de colisión que pudiera haber cuando inicie la operación simultánea del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) y del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM).
Expresaron que respaldan la solicitud ciudadana y de las asociaciones de la sociedad civil para tener una mesa de trabajo con las autoridades y especialistas, a fin de contar con más información sobre el rediseño del espacio aéreo, los peligros que existen y el impacto ambiental que puede ocasionar, particularmente, por el excesivo ruido auditivo.
En la conferencia también se dieron cita María Teresa Soria, representante del colectivo “Más Seguridad Área y Menos Ruido”; Rafael Trovamala, especialista en ruido y vibraciones, y Meni Cohen, presidente de la asociación de colonos de Tecamachalco.
Los representantes vecinales, principalmente del Estado de México, expusieron que las autoridades como la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), la Agencia Federal de
Aviación Civil (AFAC), y Servicios a la Navegación en el Espacio Aéreo Mexicano (SENEAM), carecen de los estudios de impacto ambiental, los efectos por contaminación acústica y los efectos a la salud, necesarios para determinar que los nuevos trazos son viables y no perjudican a los habitantes del Valle de México.
Esto permitió que reconocieran a los legisladores del PRI, PAN, PRD y Movimiento Ciudadano, por abrir sus puertas y mostrar su empatía con las causas de la ciudadanía, mientras el gobierno federal no los escucha, cuando el nuevo trazado de rutas aéreas afecta a un millón y medio de personas más de las que ya afectaba, y vulnera su derecho humano a un medio ambiente sano y a la salud física y mental.