No vayas a votar

Oscar Glenn

No vayas a votar

No vayas a votar si crees que no tienes futuro, tampoco si consideras que no tendrás hijos o que de los que ya tengas da igual su presente y su futuro; no votes si crees que es demasiada monserga ejercer tus derechos y defender tus libertades; no votes si crees que hay dinero de sobra para desperdiciar organizando procesos electorales confiables y resulta gratificante después quejarse porque “todo está mal”.


No vayas a votar si crees que es demasiado complejo y desgastante para tu inteligencia eso de analizar tus opciones, valorar los argumentos y antecedentes de quienes quieren ser contratados como representantes populares o administradores de recursos públicos para proporcionar servicios.


No vayas a votar si estas dispuesto a aceptar sin pensar que las cosas en tu país, tu estado o tu municipio están tan mal como se pueden tolerar, que son imposibles de mejorar y ningún esfuerzo para exigir cuentas y buen trabajo de las instituciones valen la pena impulsar.


No vayas a votar si tu gusta comprar la idea que las encuestas -esas de las que nunca has contestado una en la vida pero gozas comentar- son augurio ineludible de la voluntad popular, no vayas si crees que está bien que 4 o 5 de cada 10 ciudadanos de participen y eso es inmutable.


No vayas a votar, si has comprobado que en la vida es mejor contemplar que participar, o que es mejor despotricar por la suerte del otro que construir la propia con conciencia y determinación. No vayas si estas a gusto integrado al grupo de los que no se dedican a la política, solo viven sus consecuencias fatalmente. Ojalá finalmente nos veamos en las casillas.