Educación

Advierte UNAM sobre riesgos de desinformación ante la sobreabundancia de contenidos digitales

Advierte UNAM sobre riesgos de desinformación ante la sobreabundancia de contenidos digitales

El coordinador de Humanidades, Miguel Armando López Leyva, señaló que el acceso masivo a información no garantiza su veracidad ni una distribución equitativa del conocimiento.

La disponibilidad de grandes cantidades de información y el crecimiento de las redes sociodigitales han generado una paradoja: mientras las personas tienen más recursos para acceder al conocimiento, también están más expuestas a la desinformación. Así lo advirtió Miguel Armando López Leyva, coordinador de Humanidades de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), durante la inauguración del XLIV Coloquio de Investigación Bibliotecológica y de la Información, dedicado al impacto social de estas disciplinas.


El universitario destacó que las nuevas tecnologías permiten conocer en tiempo real acontecimientos, avances científicos y situaciones de distintas partes del mundo. Sin embargo, la abundancia de contenidos digitales y la incorporación de sistemas de inteligencia artificial a los procesos productivos, educativos y de consumo de información plantean desafíos éticos que requieren atención.


Como parte de su exposición, López Leyva presentó cifras de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana, según las cuales el sector privado produjo más de 20 mil títulos de libros en 2024, mientras que las universidades públicas y privadas superaron los cinco mil. Esto significa que aproximadamente una cuarta parte de los títulos correspondió a publicaciones universitarias. En el caso de la UNAM, durante 2025 se publicaron mil 657 títulos.


No obstante, el acceso a los materiales de lectura y a la información continúa marcado por diferencias sociales y económicas. De acuerdo con datos del Módulo sobre Lectura del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en 2025 el 79.1 por ciento de la población alfabeta de 12 años y más declaró haber leído algún material. De ese universo, el 13.1 por ciento reportó hacerlo únicamente mediante redes sociodigitales.


Entre los principales motivos para no leer en otros formatos se encuentran el desinterés y la falta de tiempo. A ello se suman las desigualdades socioeconómicas que limitan las posibilidades de acceder a libros, herramientas digitales y otros recursos informativos.


El rezago educativo también representa un desafío. Cifras del Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (INEA) citadas durante el encuentro estiman que 27.5 millones de personas se encuentran en esa condición, mientras que 3.9 millones no saben leer ni escribir. Chiapas, Oaxaca y Guerrero figuran entre las entidades más afectadas. Asimismo, los datos presentados muestran diferencias en los hábitos de lectura según la escolaridad: la proporción alcanza el 94 por ciento entre quienes tienen educación superior, frente al 66 por ciento de las personas con educación básica incompleta.


Ante este panorama, López Leyva consideró necesario ampliar las oportunidades de acceso equitativo a la información y al conocimiento, además de fortalecer la alfabetización informacional, entendida como la capacidad de localizar, evaluar, comprender y utilizar información de manera crítica. Estas habilidades resultan relevantes en un entorno donde la cantidad de contenidos disponibles no siempre permite distinguir entre información confiable, errores y noticias falsas.


Por su parte, Perla Olivia Rodríguez Reséndiz, directora del Instituto de Investigaciones Bibliotecológicas y de la Información (IIBI) de la UNAM, subrayó la importancia del coloquio ante la proximidad del plazo establecido para evaluar los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Señaló que la investigación en este campo no solo contribuye al desarrollo científico, sino que también busca aportar soluciones a problemas sociales relacionados con la información y los datos, en los que las bibliotecas y los archivos desempeñan un papel central.


Rodríguez Reséndiz explicó que la nueva agenda de investigación del Instituto está organizada en diez líneas de trabajo y tres temas transversales: sustentabilidad social, económica y medioambiental; pobreza y grupos vulnerables; y tecnologías emergentes. Entre los asuntos incorporados se encuentran el cambio climático, la desigualdad social y el acceso democrático a la información y los datos.


En el encuentro también participó Jenny Teresita Guerra González, secretaria académica del IIBI. Las actividades del coloquio se enmarcan en la discusión sobre el papel de la investigación bibliotecológica y de la información frente a los cambios tecnológicos y las necesidades sociales, con énfasis en la construcción de herramientas que permitan un acceso más equitativo y crítico al conocimiento. 


 


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