El doctor Francisco Javier Saynes Marín, expresidente de la Sociedad Mexicana de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello, advirtió que el hábito persistente de respirar por la boca no debe normalizarse, ya que puede generar diversas complicaciones de salud y afectar de manera irreversible el desarrollo de las estructuras faciales y bucodentales, especialmente durante la infancia.
El especialista explicó que la nariz está diseñada fisiológicamente para filtrar, calentar y humidificar el aire. Al sustituir esta vía por la boca de manera prolongada, se modifica el equilibrio de la musculatura facial y la posición de la lengua. Entre los principales signos de alerta para identificar este padecimiento destacan: dormir con la boca abierta, ronquidos frecuentes, labios resecos, ojeras, apiñamiento dental, paladar estrecho y alteraciones en la mordida. En adultos, puede derivar en bruxismo y dolores cervicales.
Para evitar secuelas crónicas y tratamientos complejos en el futuro, Saynes Marín enfatizó la importancia de la detección temprana. Recomendó a los padres de familia y cuidadores que, si este patrón respiratorio persiste más allá de un resfriado temporal, busquen una valoración médica multidisciplinaria —que puede incluir a otorrinolaringólogos, ortodoncistas y alergólogos— para descartar obstrucciones en la vía aérea y corregir el problema de raíz.
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