Previo al periodo vacacional de Semana Santa 2026, autoridades sanitarias informaron que 288 de 289 playas evaluadas en el país cumplen con los criterios para uso recreativo; sin embargo, persisten preocupaciones por afectaciones derivadas del derrame de petróleo en el Golfo de México, documentadas por organizaciones ambientales y habitantes de zonas costeras.
De acuerdo con el informe más reciente de la Cofepris, los análisis bacteriológicos se realizaron en playas de alta afluencia turística en distintas entidades. Como resultado, únicamente la Playa Tijuana, en Baja California, fue catalogada como no apta, debido a niveles elevados de bacterias que representan un riesgo para la salud de los bañistas.
Entre los puntos evaluados en esa zona se encuentran Playa Tijuana I (San Antonio del Mar), Baja Malibú y Playa Blanca, donde se detectaron concentraciones fuera del rango permitido. El resto de los destinos analizados se consideran seguros para actividades recreativas durante la temporada.
La autoridad sanitaria explicó que la calidad del agua puede verse afectada por diversos factores, como descargas de aguas residuales, drenajes pluviales, asentamientos irregulares, comercio informal, actividades pesqueras, alta afluencia de visitantes y falta de infraestructura de saneamiento.
En paralelo, continúa la vigilancia en el Golfo de México tras el derrame de hidrocarburos registrado en semanas recientes. Aunque autoridades federales han señalado que las playas se encuentran limpias, organizaciones como Greenpeace y reportes ciudadanos han evidenciado la presencia de residuos de crudo en distintas zonas costeras de Veracruz.
En localidades como Pajapan, Coatzacoalcos y otras áreas del sur de la entidad, se ha documentado la llegada de sargazo mezclado con petróleo, así como restos de chapopote en playas, lo que ha generado preocupación entre habitantes y visitantes.
Ante esta situación, el Grupo Interinstitucional mantiene monitoreo permanente para mitigar riesgos ambientales y sanitarios, mientras continúan las labores de limpieza en las zonas afectadas.
Asimismo, organizaciones civiles han impulsado el registro fotográfico y la documentación ciudadana del derrame, con el objetivo de visibilizar la magnitud del impacto en ecosistemas como playas, manglares y lagunas.
Las autoridades reiteraron el llamado a la población a mantener limpias las playas y seguir las recomendaciones sanitarias, destacando que el cuidado del entorno es una responsabilidad compartida entre sociedad y gobierno.
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