La autonomía universitaria ha evolucionado a lo largo de la historia de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) para responder a distintos contextos políticos y sociales, así como a los desafíos que enfrenta la educación superior, coincidieron especialistas durante la segunda mesa de discusión y análisis La Autonomía Universitaria en el Tiempo.
El encuentro fue inaugurado por la directora de la Facultad de Filosofía y Letras (FFyL), Mary Frances Rodríguez Van Gort, quien destacó que este principio se ha expresado de distintas maneras mediante las leyes, los órganos colegiados y la vida académica de la institución. La actividad formó parte de las conmemoraciones por los 475 años de la Universidad de México.
Rodríguez Van Gort sostuvo que la autonomía representa un compromiso social que permite garantizar la libertad de cátedra e investigación, la discusión de ideas, la pluralidad de perspectivas y la construcción colectiva de decisiones. Asimismo, puntualizó que una universidad autónoma no debe permanecer aislada de su entorno, sino relacionarse con la sociedad desde la independencia de pensamiento y la responsabilidad institucional.
Por su parte, Hugo Casanova Cardiel, titular de la Coordinación de Reforma Institucional y Prospectiva Universitaria e investigador del Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación (IISUE), explicó que la autonomía es un principio histórico y cambiante, condicionado por las circunstancias de cada época y por la relación entre la institución y las fuerzas políticas y sociales que la rodean.
El académico señaló que no existe una definición única e inmutable de la autonomía, pues sus alcances y formas de expresión se transforman con el tiempo. Sin embargo, subrayó que ha sido y continúa siendo crucial para el cumplimiento de las funciones sustantivas de la UNAM.
En su intervención, Dionisio Meade, presidente del Consejo Directivo de Fundación UNAM, destacó la importancia de contar con recursos suficientes para impulsar el desarrollo de las instituciones de educación superior. Advirtió que la falta de financiamiento limita la visión y el alcance de las responsabilidades que el Estado debe asumir en materia educativa.
También afirmó que la Universidad necesita repensarse de manera permanente para responder a las necesidades de la sociedad. En ese sentido, consideró que la autonomía constituye una condición favorable para aprovechar la diversidad de conocimientos, la investigación y las capacidades académicas que convergen en la institución.
Durante la mesa, la académica del Colegio de Historia de la FFyL, Gloria Villegas Moreno, abordó distintos episodios que marcaron la trayectoria universitaria, entre ellos los trabajos impulsados por Justo Sierra y Ezequiel A. Chávez antes de la creación de la Universidad Nacional y la elaboración de su Ley Constitutiva.
Asimismo, recordó las dificultades que enfrentó la institución durante el gobierno de Victoriano Huerta, cuando se planteó la posibilidad de militarizar la preparatoria y establecer el servicio militar obligatorio para los estudiantes.
El investigador del IISUE, Armando Pavón Romero, expuso que la creación de la Universidad de México ocurrió en un contexto de concentración del poder real y reducción de los poderes autónomos. También explicó que, durante la Nueva España, distintos grupos surgidos tras la Conquista desarrollaron proyectos de organización social y disputaron espacios de autoridad.
La actividad fue organizada por Fundación UNAM, el Seminario Universitario de Problemas Científicos y Filosóficos y la Coordinación de Reforma Institucional y Prospectiva Universitaria. Entre los asistentes estuvieron el exdirector de la FFyL, Ambrosio Velasco Gómez; la investigadora del IISUE, Denise Judo Ramos; y la profesora investigadora de la Universidad Autónoma Metropolitana, Gabriela Contreras Pérez.
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