Diecinueve de febrero de 2020

oscar glenn

Diecinueve de febrero de 2020

02/18/2020
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El asesinato de una niña de 7 años en el extremo sur de Ciudad de México ha atizado el enojo colectivo por la muerte de mujeres en el país, incluyendo una que fue apuñalada y desollada hace pocos días.

La procuraduría capitalina identifico el fin de semana los restos de Fátima, quien estudiaba la primaria y desapareció el 11 de febrero. Bajo la ley mexicana los fiscales no pueden divulgar el nombre completo de una víctima.

“Al pueblo le debemos lo que somos, por eso seguiremos escuchando y sirviendo”, Andrés Manuel López Obrador, sostuvo que el atroz asesinato de la niña Fátima Cecilia Aldrighett Antón es resultado de la decadencia moral provocada por el neoliberalismo.

De tal suerte, lo dicho por el presidente en la “mañanera”, como se conoce a las ruedas de prensa de todos los días, cae en un ejercicio retórico que ni profundiza en las causas de la violencia en contra de las mujeres, ni ofrece alternativas claras y prontas de solución.

El caso de Fátima se suma a la lista interminable de niñas y mujeres desaparecidas y asesinadas en México y cuyo número va en aumento llegando a un promedio de 10.5 mujeres asesinadas por día, si por día, de acuerdo con datos de la Comisión Nacional de Derechos Humanos.

La desaparición y asesinato de Fátima, la niña de 7 años, ocurren a pocas semanas del atroz asesinato de Ingrid Escamilla, joven mujer de 25 años cuyo esposo la asesinó, desolló y desechó sus restos por el drenaje, como él mismo confesó.

De acuerdo con la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Jan Jarab, hacia enero de 2019 se encontraban más de 9.000 mujeres desaparecidas, de acuerdo con datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.



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