Mejoras

Oscar
Glenn

Mejoras

19/05/2020
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Tengo la impresión que la forma de actuar del Presidente es una gran estrategia de ofensiva política muy bien planteada, en la que el hombre que se dice vivir bajo ataque permanente ha usado hábilmente todo su arsenal, para minar a sus adversarios y situar sus banderas, pero no parece estar dispuesto a concluir la batalla porque es en el ambiente donde mejor se mueve, y evade el momento de edificar algo digno del territorio conquistado.

Ha sido portentosa su disciplina e ingenio para mantenerse en el rol que escogió y nos ha acostumbrado a verlo anunciar acciones que dibuja como grandes sucesos que a su entender representan pasos hacia la justicia y la reivindicación de los menos favorecidos (algunas lo son) y también como desliza lo que parecen simples comentarios incidentales, o hasta pifias (que pocas veces lo son) pues siempre entrañan una intención , o una maniobra para explorar las reacciones de sus seguidores y opositores a una futura acción o decisión, contradictoria, inconveniente y hasta al margen de la Ley que juró respetar.

El hombre que prometió luchar contra la corrupción y los privilegios, generar paz, justicia y desarrollo, al cumplir un año en el gobierno aseveró que los cimientos de su régimen se estaban colocando y si los neoliberales, los conservadores, o los adversarios llegaban a recuperar el poder, les costaría mucho volver a transformar a México en lo que era hasta el 2018. Así va.

La semana pasada tuvimos todo un catálogo de esas acciones “transformadoras” que, a punto de cumplir año y medio de gobierno, yo todavía no le encuentro sentido ni ventaja.

¿ En qué es mejor un gobierno que otorga el 78% de los contratos por adjudicación directa en lugar de licitarlos como marca la Ley? ¿Es mejor ahora darle contratos millonarios a los hijos de los amigos del Presidente que directamente a los amigos como antes criticaba?

¿Qué tiene de bueno descalificar con generalizaciones sin fundamento a los profesionistas? ¿Para que confrontar a los especialistas y profesionistas graduados de este país que han tenido ímpetu por trascender con los que no han podido o no han deseado andar ese camino?

¿ En verdad se puede pensar que estaremos mejor con un país lleno de gente sin aspiraciones, que se conforme con lo mínimo como lo sugirió en una de sus conferencias mañaneras? ¿Cómo será México mejor con más gente dependiendo de las ayudas gubernamentales que distribuya (por ley) en sus programas para el bienestar? ¿Será mejor porque no haya críticos y solo dependientes económicos sumisos?

¿Esteremos mejor con una decreciente y temerosa clase empresarial sin seguridad jurídica? ¿Será mejor con una clase media en proceso de extinción sometida a empobrecimiento crónico, donde cada vez menos tengan que tributar más al fisco o de la delincuencia que campea impune y también acecha a trabajadores y micro empresarios? ¿Será mejor manteniendo ineficientes empresas paraestatales a costa de la gente por una idea poco estratégica de soberanía?

¿Por qué sería este un mejor país ignorando los parámetros internacionales de Productividad, competitividad y desarrollo? ¿No es un contrasentido pregonar eso y fincar esperanzas en la bonanza que derrame un tratado de libre comercio con América del Norte, países europeos o asiáticos?

¿Como entender un afán de concentración del poder y la insistencia por desactivar a los contrapesos institucionales en Organismos autónomos o intentar moldearlos como instrumentos intrusivos en la vida de la gente, tal cual propone su partido transformar al INEGI?

No, no me gusta su noción insostenible de bienestar.

Finalmente, ¿mejora México en el ejercicio de las libertades cuando descalifica a los periodistas que piden respuestas concisas y sustentadas sobre sus intenciones o resultados y por eso los tachan de opositores? No veo la mejoría.

Como me hubiera gustado que este Presidente si cumpliera la promesa de llevar a México a ser un mejor país



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