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Conferencias la Música y la Neurociencia;  y Julian Carrillo y su aportación en el ISCEEM

Conferencias la Música y la Neurociencia; y Julian Carrillo y su aportación en el ISCEEM

Participaron dos grandes estudiosos los maestros Mauricio García de la Torre y Luis Eduardo Trillo Becerra. Los maestros del Conservatorio Nacional de Música, aportaron sus conocimientos.

02/11/2021 |   Toluca |   Redacción*

Con temas como la “Música y la Neurociencia” que presentó el maestro Mauricio García de la Torre; así como “Julián Carrillo y su aportación a la música mexicana” por el maestro Luis Eduardo Trillo Becerra, se llevó a cabo este evento, dentro del Ciclo de Conferencias en la Nueva Realidad Educativa “Paulo Freire”, por el 40 Aniversario del Instituto Superior de Ciencias de la Educación del Estado de México; y el Centésimo Aniversario del natalicio del reconocido pedagogo.


Para esta ocasión la doctora María del Rosario Castañeda Reyes, que tiene experiencia en educación artística y ha dirigido diversas tesis sobre esos temas, fue la moderadora del programa, quien dio voz al director general del ISCEEM, doctor Eduardo Blanco Rodríguez, presentando a los invitados los maestros Mauricio García de la Torre y Luis Eduardo Trillo, reconociendo su trayectoria, su disciplina en el arte, siendo un referente estos temas para la institución, donde también se realizan investigaciones de las diferentes manifestaciones artísticas.


En su mensaje, el doctor García de la Torre, se centró en el tema de Neurociencias y música, en el siglo XX que surgen como una línea de investigación de los modelos computacionales, aplicados a la idea del funcionamiento cerebral y neuronal, para después tocar la relación entre mente y cuerpo, con la música; sus procesos de percepción, la recepción emocional y las diversas teorías.


El conferencista retomó “La música como manifestación de la energía física”, haciendo referencia a Hauke Egermann (2015), reconociendo que los seres humanos respondemos a la música a partir de cuatro mecanismos: 1. Asociaciones aprendidas; 2. Expectativas musicales; 3. Expresión del movimiento emocional; y 4. Activación sonora; siendo el cuarto punto donde se enfoca, presentando sonidos como el de la lluvia, un rayo, etc., con sus diferencias audibles, por lo que cuestiona, ¿porqué, el sonido puede considerarse como energía?, a lo que responde, la producción de sonido implica una liberación de energía acústica, ya que la frecuencia de las vibraciones hará audibles los sonidos y definirá si son agudos, medios o graves; mientras que su amplitud definirá su intensidad; mientras que la forma de onda, determinará el color armónico, es decir el timbre de los sonidos, la cualidad que hace oír a una trompeta como tal, o a una flauta.


De la misma forma, expresó que los humanos percibimos los sonidos con el pabellón auditivo que vibra la campana timpánica, capaz de transformar esas ondas en señales nerviosas a la corteza auditiva cerebral; pero puntualizó que no solo así se escucha, también se hace con otras partes del cuerpo, de ahí la escucha multisensorial, ya que la resonancia de ciertas frecuencias se da en el esqueleto, que es la conducción ósea, un área en desarrollo de la biomecánica en la audición, poniendo como ejemplo a Beethoven.


Luego de comentar del sonido desde su fuente y los humanos como receptores, abordó la energía como traslado y receptor, resaltó que: “la música no implica el traslado de materia, pero
sí de energía (las vibraciones que recorren el aire cuando se escucha), centrándose en el resultado físico de una obra o composición. Ya que la energía tiene sus sentidos del término coloquial, espiritual y científico; y en física con su definición, los tipos (potencial y cinética), y el concepto de energía interna. Debido a ello, la energía tiene un papel subyacente, de los procesos físicos y biológicos”.


Habló sobre lo que es el arte y energía, destacando que el arte es reflejo de todos los aspectos de la vida humana y el entorno, acuña el potencial energético de todos esos aspectos, en sus eventos, en sus procesos y resultados, mencionando que en las obras de arte se aprecia el modo interno en que se configuran sus jerarquías, tensiones y equilibrios. Siendo las fuerzas a las que aludía el filósofo francés Gilles Deleuze; además de aludir a otros autores como Rudolph Anheim y Robert Peperell.


Por último, señaló que dentro de la diversidad de las referencias sobre la energía y el arte aparecen elementos afines, como es el de cambio (movimiento, acción, impulso, trabajo, pulsión o excitación); y de conflicto (tensión lineal y sincrónica, organización, estructura, proporción, equilibrio y oposición), dando ejemplos musicales como los cantos populares georgeanos, los contrastes de algunas piezas. Concluyendo con la idea central que es la manifestación musical de la energía física que habilita fenómenos como la potencia, la afección y/o el disfrute.


Mauricio García de la Torre es creador-investigador, pianista y docente, cuenta con el doctorado en música por la UNAM, maestría en composición en la Schulich School of Music de McGill
University en Montreal, Canadá; además de impartir cursos y seminarios, por ejemplo, en la Cátedra Extraordinaria de Composición Musical Arturo Márquez de la UNAM, la Facultad de Música de la UNAM, en la Escuela Superior de Música y en la Universidad Veracruzana; y llevo a cabo una creación musical y el diseño sonoro para la Intervención masiva a la Plaza de la Tres Culturas en colaboración con las direcciones de Danza y Música de la UNAM a 50 años de los hechos en Tlatelolco; por solo mencionar algo de su gran trayectoria.


El maestro Trillo Becerra retomó el tema “Julián Carrillo y su aportación a la música mexicana”, destacó que Carrillo fue un compositor muy controversial de finales del Siglo XIX y principios del Siglo XX, creador del Sonido 13, que es el nombre dado por él, al método de empleo de microtonalismo de su propia invención; fue compositor y docente.


Agregó que muy poco se conoce del maestro Julián Carrillo, que tiene una gran contribución musical, pero la obra más sobresaliente es Preludio a Colón, y aunque tiene una vasta obra, reconoce que su mayor aportación fue como docente, con una gran preocupación por crear nuevas pedagogías, contando con una serie de tratados teóricos que realiza en la primera mitad del Siglo XX, como son los tratados de contrapunto, de armonía, de orquestación, de instrumentación para banda musical, la metamorfosis musical y la teoría del Sonido 13.


Afirmó que, sus contribuciones se encuentran en torno a la introducción de sus tendencias musicales a México; ya que antes estaba dominada por las escuelas musicales muy específicas como la italiana (por Melesio Morales) y francesa (Ricardo Castro Herrera y Manuel M. Ponce), donde ellos traen esa influencia porque es donde se forman. Y es Carrillo que se va a Alemania a estudiar al Conservatorio Real de Leipzig, influenciado por Salomón Yerrisen, incorpora en México, lo aprendido, y es hasta él, que se tocan completas las Sinfonías de Beethoven; antes no había un lenguaje sinfónico.


Sugirió el maestro Luis Eduardo Trillo escuchar ese pensamiento sinfónico de Julián Carrillo, abriendo un panorama a las Orquestas, siendo una de las contribuciones más importantes, creando la Orquesta Sinfónica Beethoven; e indicó: “la producción del maestro Carrillo parte de la teoría a las experiencias, por su formación de la sistematización del pensamiento, en sus tratados infiere que quien está leyendo ya tiene el conocimiento previo, es una educación a la profesionalización”.


Mencionó sobre el choque de Carlos Chávez con él, ya que el primero buscaba una educación de carácter universal integrada por los conocimientos a la mano; mientras que Julián Carrillo buscaba una educación auto-infringida donde estén en un ciclo de retroalimentación, posturas que se contraponían. Además, Julián en su música lleva nombres nacionalistas, pero no en lo sonoro; mientras que Chávez su música es muy nacionalista folklórico, aunque sus nombres son abstractos.


Finalmente, apuntó que el maestro Carrillo es un personaje muy complejo porque es muy complicado ubicarlo dentro de una sola tendencia, una sola escuela del pensamiento de la composición mexicana. Así que una de sus principales contribuciones fue la apertura a nuevos espacios.


Luis Eduardo Trillo estudió en el Conservatorio Nacional de Música ha enfocado su trabajo en la creación de representaciones corporales y manifestaciones musicales relacionadas con el cuerpo y la imagen, así como en la investigación enfocada en lo documental de la historia musical de México; estudió la Licenciatura en composición; y ha sido alumno de Mario Lavista en la cátedra de Análisis y Lenguaje Musical del Siglo XX; Gestión general para el montaje de la ópera “Cuerpo Eléctrico” en el Auditorio Silvestre Revueltas del Conservatorio Nacional de Música en colaboración con la Escuela Nacional de Arte Teatral; y ganador del primer lugar en el concurso de orquestación “Leona Vicario” (2020) convocado por el CENIDIM, por solo mencionar parte de su vasto currículum.


Sus conferencistas dieron pase por último a una serie de interesantes preguntas por parte de los docentes que se conectaron para escuchar sus brillantes exposiciones, quienes recibieron la felicitación y reconocimiento.







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