Al pie de la letra

Oscar
Glenn

Al pie de la letra

05/12/2018
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Al día siguiente de haber asumido el poder Andrés Manuel López Obrador como Presidente de México, domingueando en pleno, Delfina Gómez Álvarez, próxima Delegada del Gobierno Federal en la entidad –con ese carácter se le presentó- participó junto con el Gobernador del Estado, Alfredo del Mazo Maza, en la instalación del “Grupo de Coordinación Territorial para la Construcción de la Paz, en el Estado de México”, acto en el cual también estuvieron Enrique Dena Delgado, Comandante de la 22 Zona Militar, Alberto Gaytán Palos, Comandante de la 37 Zona Militar y el Coordinador de la Policía Federal en la entidad, Jesús Góngora Espinoza.

El asunto suena bien dada la importancia y urgencia que hay para actuar frente a los problemas de criminalidad e inseguridad en la entidad, al grado que el mandatario mexiquense externó la disposición para trabajar en coordinación con el Gobierno de la República y ser ejemplo a nivel nacional, para hacer frente a estos desafíos.

La única duda que subsiste, y no es menor, es qué atribuciones o facultades tendrá la Senadora con licencia para participar en dichas reuniones en materia de seguridad y cuándo éstas le serán expresamente dictadas, dado que su nombramiento no se ha hecho oficial y además según la última reforma a la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal, si es nombrada Delegada de Programas para el Desarrollo, estaría adscrita a la Secretaría del Bienestar, a propuesta y bajo las órdenes del Coordinador General de Programas para el Desarrollo, Gabriel García Hernández.

La Ley Orgánica de la Administración Pública Federal, en el artículo 17 Ter., indica que “las Delegaciones de Programas para el Desarrollo que tendrán a su cargo la coordinación e implementación de planes, programas y acciones para el desarrollo integral, funciones de atención ciudadana, la supervisión de los servicios y los programas a cargo de las dependencias y entidades, así como la supervisión de los programas que ejercen algún beneficio directo a la población, de conformidad con los lineamientos que emitan la Secretaría de Bienestar y la Coordinación General de Programas para el Desarrollo”; prácticamente todo, falta saber cómo.

Vale señalar además, que en la Ley antes referida, se mantiene la posibilidad que las dependencias del gobierno federal, tengan representación en las entidades federativas o, en su caso, en regiones geográficas que abarquen más de una entidad, cuando sea indispensable; lo cual hace pensar si no es preferible que la nueva Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana tenga su propio Delegado, así como el representante del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, o si los funcionarios de estas dependencias también serán supervisados por la futura Delegada.

Así las cosas, urgen definiciones reglamentarias y lineamientos para que las buenas intenciones no se entorpezcan. Ojalá o de otra forma se confirmará que los “Superdelegados políticos” que tanto se han negado, existen.



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