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El mismo error, una novela de reflexión

El mismo error, una novela de reflexión

Por Angel Oviedo
11/10/2017 |   Toluca De Lerdo

El mismo error es una novela corta que quizá esté basada en la vida real de muchos adolescentes y jóvenes, y por qué no decirlo, también de personas adultas. En esta obra, el lector, sea hombre o mujer, mayor o menor, encontrará entre sus páginas tal vez algún pasaje de su vida, de la de algún familiar, amigo, vecino o conocido.

Después del éxito de Mundos y Entre el amor y la fortuna, obras a las que ya he hecho referencia en este espacio, Esteban Sánchez Núñez crea El mismo error (Sefirot, 2011; Edición Independiente, 2015), una novela que chicos y grandes, madres y padres de familia no deben dejar de leer. Los primeros, porque esta obra ofrece un mensaje y una moraleja que les permitirá darse cuenta de las consecuencias fatídicas que pueden traer las adicciones; y los segundos, porque les hará reflexionar sobre la importancia de la educación en el hogar, de hablar con sus hijos e inculcarles valores.

Con el estilo que lo caracteriza, el autor aborda el diario vivir de un grupo de alumnos que se hallan en la edad en la que no saben definir el rumbo que deben tomar sus vidas.

César Augusto es un joven estudiante de nivel medio superior, que sin saber exactamente en qué punto se encuentra, narra su vida; una vida hundida en el mundo de las adicciones que lo llevan a una muerte prematura.

Desde un lugar extraño e inverosímil, el chico redacta en un cuaderno los hechos más sobresalientes ocurridos en sus diecisiete años de vida, a la vez que da cuenta de los sinsabores que la droga y el alcohol le ocasionaron al ingresar al bachillerato.

El muchacho, como muchos otros de su edad, es un joven un tanto desorientado. Creció en una familia monoparental, en la que sólo existe la figura materna, puesto que su padre abandonó a la autora de sus días, desde que ésta, estaba embarazada. A partir de entonces, la mujer no vuelve a tener contacto con aquél que engendró en ella un nuevo ser y tiene que valerse por sí misma para criar y educar a su hijo, quien nunca sabe valorar los esfuerzos de su madre por sacarlo adelante.

La novela hace un retrato fehaciente de un joven como hay muchos; uno de esos muchachos que por su corta edad, piensa que es lo máximo y que todo lo sabe; ése que cree que puede “comerse el mundo a puños”. Uno de esos tantos (por no decir tontos) jovencitos que sólo tienen en mente la diversión, sin saber que la vida tiene un final y que es necesario pensar en el futuro.

Después de los exámenes trimestrales, César Augusto se reúne con su peña de amigos a un terreno baldío para celebrar la conclusión del semestre. Ahí, fumando “hierba” y en medio de los tragos, él comienza a discutir con Martín, un chico gay, y uno de sus más cercanos amigos, quien en un arranque de ira, lo golpea en la cabeza con uno de los leños destinados a avivar la fogata.

César Augusto al parecer pierde el sentido y se ve de pronto en un paraje desértico, descampado, con un entorno claroscuro del que ignora todo. Haciendo caso a su instinto, intenta salir de ese lóbrego lugar, pero no puede. Se encamina hacia distintas direcciones, pero para todos los puntos, el paisaje es el mismo.

Finalmente se da por vencido, y ya cansado, se sienta sobre el pasto seco en donde encuentra un cuaderno en el que puede ver pasajes de su vida, perfectamente plasmados a lápiz. Desde ese instante, una voz extraña le obliga a escribir lo que ha sido su vida desde que tiene memoria.

En ese recorrido vital, el jovencito reconoce que la droga y el alcohol, han sido la causa de todos sus problemas, y que nunca hizo lo suficiente por apartarse de esas adicciones, pese a los consejos de amigos, vecinos y las súplicas de su madre, quien, en un momento dado, considera que por su trabajo, tal vez no pudo educarlo y encaminarlo por el rumbo correcto.

Pero César Augusto piensa que es él quien tiene la culpa de todo. Es un chico inteligente que reconoce su errores, pero la adicción le gana la partida y siempre comete el mismo error de embriagarse, de mandar todo y a todos al diablo.
Por esa razón, sus calificaciones en la escuela no son nada aceptables. Muchas veces, junto con su amigo Carlos, trata de dejar de lado lo negativo y emprende una lucha contra ese deseo de beber y drogarse, pero por falta de fuerza de voluntad, nuevamente cae en el abismo.

Durante una noche de juerga, César Augusto, Martín y Juan Ignacio a quien apodaban “El John” por su parecido físico con el líder de The Beatles, sostuvieron relaciones sexuales. La muerte por SIDA del último no bastó para que los otros dos dejaran de una vez por todas la bebida y la droga.

El mismo error no desea dilucidar si es verdad que existe una vida posterior a la terrenal. Es un interesante texto que muestra lo que puede ocurrirle a cualquier persona si no se aleja de las adicciones, las cuales, son un mal que desde hace muchos años están afectando severamente a la humanidad y que hoy día, son una de las principales causas de muerte entre la población de todo el mundo.

Después de leer El mismo error, una de las novelas más exitosas de Esteban Sánchez Núñez, el lector considerará lo importante que es prevenir el consumo de enervantes y bebidas alcohólicas y, si es que ha caído en ese pozo sin fondo, tendrá la oportunidad de recapacitar, de valorar más su vida, a su familia y a las personas que le rodean.

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