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Anorexia: ¡muriendo de hambre!

Anorexia: ¡muriendo de hambre!

Osiris Pichardo: Nutrióloga y Psicoterapeuta
30/03/2017 |   Toluca

La pérdida de peso repentina sobretodo en una adolescente, sin que exista alguna enfermedad asociada y con cambios repentinos de humor, conductas extrañas a la hora de los alimentos y una excesiva preocupación por su imagen y peso corporal, son focos de alerta a los que debemos estar muy atentos, ya que puede tratarse de un Trastorno de la Conducta Alimentaria o TCA.

Anorexia significa sin hambre, sin embargo las personas que padecen este trastorno sí sienten hambre pero evitan ingerir alimentos por el miedo excesivo a ganar peso; usualmente son personas que tienen mucha información de nutrición, saben hacer cálculos de calorías y cuentan cada caloría que ingieren. Se calcula que la población que padece este trastorno es de alrededor del 3%, siendo el 90% de los casos la presencia en mujeres y tan solo el 10% de los hombres, la edad en la que con mayor frecuencia se presenta es entre los 12 y los 17 años, aunque pueden existir casos en los que se presente en una edad mucho más temprana o más tardía. Desafortunadamente en 3% de los casos este trastorno lleva a quien lo padece hasta la muerte.

Se ha hablado mucho acerca de las posibles causas que llevan a una persona a este trastorno, existen una serie de factores que pueden favorecerla, aunque cada caso es individual pero sin duda las presiones sociales juegan un papel fundamental en esto, ya que, los estereotipos occidentales actuales de belleza tanto para hombres como para mujeres se caracterizan por figuras cada vez más lineales, de tal forma que en la adolescencia, cuando se busca una identidad, una figura o modelo a quien parecerse, nos encontramos con hombres y mujeres “exitosos” cada vez más delgados, imaginarios sociales que se convierten en la meta a seguir. Otro factor predisponente es provenir de familias demasiado controladoras, excesivamente rígidas y con altas exigencias en cuanto al orden, calificaciones escolares y comportamientos, al verse desprovistos de autocontrol, la manera inconsciente que encuentran de rebelarse es tienen un control exagerado sobre la cantidad de alimentos que ingieren. Por otro lado, conviene revisar a fondo la relación con la madre desde los primeros años de vida, ya que no es raro que este problema se haya gestado en la infancia, aunque es en la adolescencia cuando se manifiesta; se habla de situaciones de rechazo o abandono, o de no haber sabido brindar amor o de no enseñar a la hija a aceptar este alimento emocional, lo que se trasforma más adelante en un rechazo hacia los alimentos; recordemos que dentro de las manifestaciones emocionales, los alimentos simbolizan el cariño.

¿Cómo saber que alguien padece Anorexia?

Existen síntomas bien identificables, por ejemplo: piel pálida a causa de la disminución de hemoglobina y consecuente anemia; amenorrea, que significa ausencia de al menos 3 periodos menstruales

consecutivos, lo que deja a la mujer con anorexia imposibilitada para un embarazo; padecen frío constantemente, lo que favorece la aparición de lanugo, una especie de pelo muy fino que cubre la mayor parte del cuerpo con la finalidad de brindar un poco de calor o aislar el frío. Las relaciones interpersonales se ven afectadas debido a su irritabilidad y cambios de humor repentinos, además de que evitan reuniones en donde exista comida de por medio (¡siempre hay comida de por medio!) lo que los va aislando cada vez un poco más; cuando se encuentran en situaciones en las que se les ofrece algo de comer siempre tienen un buen pretexto, son comunes frases como: “acabo de comer”, “estoy enferma del estómago”, “me reuniré con alguien ahora para comer”, entre otras.

Es importante destacar que el tratamiento debe ser multi e interdisciplinario, así, debe atenderse desde el punto de vista médico, nutricional y por supuesto psicoterapéutico; el primer objetivo es reestablecer las funciones normales del organismo y lograr poco a poco la aceptación tanto fisiológica como psicológica del alimento para lograr una recuperación orgánica total; dentro de la ayuda psicoterapéutica se sugieren sesiones grupales con personas afectadas por el mismo padecimiento; sesiones familiares, en donde se involucran a aquellos que viven de cerca esta problemática y su ayuda resulta fundamental en la recuperación; y sesiones individuales para la resolución de las problemáticas vitales que han llevado a estos trastornos en la conducta alimentaria.

¡No te permitas morir de hambre! ¡Date una oportunidad de alimentarte cada día de la alegría de la vida!

¿Necesitas ayuda? osirispichardo@mail.com

Osiris Pichardo

Nutrióloga y Psicoterapeuta











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